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Antivirus es una visión de los hechos contrastada con la palabra de Dios con Diego Acosta. Siempre habrá personas que se resisten a llamar a las cosas o las situaciones por su verdadero nombre. Por esto es que hay quienes hablan de las mafias que comercian con personas, de muchas maneras.

Pero indiscutiblemente este práctica no es otra cosa que trata de seres humanos. Brutal y despiadada. Como lo pueden corroborar los familiares de los miles de hombres y mujeres que murieron en la utópica travesía hacia el continente europeo.

Tan grave es el problema, que se ha convertido en uno de los temas centrales de quienes tienen altas responsabilidades en el tratamiento de los refugiados o de los que simulan serlo.

El condicional tiene razón de ser porque la cuestión política, esconde necesidades legítimas de personas que buscan una forma de vida mejor para ellos mismos y sus familias.

El debate es intenso porque las soluciones deben estar a la altura de la trascendencia del problema. Y de esta manera podemos asistir a una prolongada confrontación de líderes que sustentan distintas alternativas.

Sin embargo, lo que llama poderosamente la atención es que en todos estos debates, no se haya mencionado específicamente a los traficantes de personas. Son ellos los que lucran con una situación extrema de miles de seres humanos, pero resulta más que evidente que su afrentosa actividad tiene el cómplice respaldo, de quienes debiendo obrar contra ellos no lo hacen.

Recordamos como se movilizaron naves y medios militares para combatir a los piratas del Índico. ¿Por qué no se actúa de la misma manera en estos casos?