La verdad de Sol a Sol
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16/2/2017 - Podcast del programa La verdad...de sol a sol con Luis Ortiz.

 

 

La cruz y las esvástica

       Editorial de Luis Ortiz

 

El otro día asistía con interés a un intercambio de opiniones entre un sacerdote de la iglesia romana y dos pastores protestantes sobre las relaciones de los unos y los otros con el régimen nazi de Adolf Hitler.

Ni el uno ni los otros querían reconocer los errores de ambas confesiones y me comprometí a realizar una investigación sobre el tema dejando que fusen los protagonistas a través de sus declaraciones o documentos contrastados los que hablasen.

Ya reproduje las frases de Obispos y Arzobispos de la iglesia católica romana y hoy voy a reproducir documentos originales con traducción certificada que nos muestran la connivencia y el apoyo de distintos movimientos, iglesias y pastores protestantes a ese teriible y criminal gobierno que costó la vida a más de once millones de personas de los que seis millones eran judíos asesinados en campos de exterminio.

Pedir perdón y arrepentimiento sincero no estaría de más en todas las iglesias y personas involucradas. “Saludamos a nuestro Führer, dando gracias a Dios por la viril acción y las claras palabras que han devuelto el honor a Alemania. Nosotros, pastores evangélicos, aseguramos fidelidad absoluta y encendidas plegarias”.

(Martin Niemoller, Teólogo Protestante Alemán, quien luego se convertiría en uno de los mayores opositores del Nazismo, 1933).

“Nosotros, los cristianos alemanes, creemos por unanimidad que le espera un destino muy importante al pueblo alemán de la mano de Adolf Hitler y con todo corazón nos asociamos a él”.

(JoachimHossenfelder, Pastor Protestante).

“Martin Lutero ha dicho que un campesino puede ser más piadoso mientras ara la tierra que una monja cuando reza. Nosotros decimos que un nazi de los Grupos de Asalto está más cerca de la voluntad de Dios mientras combate, que una Iglesia que no se une al júbilo por el Tercer Reich”.

(JoachimHossenfelder, Pastor Protestante).

“La cruz en forma de svástica y la cruz cristiana son una misma cosa. Si Jesús tuviera que aparecer hoy entre nosotros sería el líder de nuestra lucha contra el marxismo y contra el cosmopolitismo antinacional”. (Doctor Wieneke-Soldin, Pastor Protestante).

“En la persona del Führer nosotros vemos al enviado de Dios que sitúa a Alemania delante del señor de la historia, que nos llama a abandonar el culto de los muertos, el culto de los fariseos y los levitas por el servicio sagrado del samaritano. Por eso, en nuestra calidad de hombres que quieren ser pastores, tomamos partido por él. Su combate y su victoria han sido tan estimulantes para las iglesias como para los otros dominios de la vida popular.

En la noche espesa de nuestra historia cristiana y eclesiástica, Adolf Hitler ha aparecido para nuestro tiempo como la transparencia maravillosa, como la ventana por la que la luz caía sobre la historia del cristianismo. A través de él, podemos ver al Salvador actuando en la historia de los alemanes”.

(SiegfriedLeffler, Pastor Protestante, 1935). “Dios ha enviado a Adolf Hitler en auxilio del pueblo alemán.

El nacionalsocialismo, comprendida la legislación judía, es la ley de Dios para el pueblo alemán. Adolf Hitler es el portavoz de Dios. Ayudar a Adolf Hitler en su trabajo es servir a Dios, sabotear su trabajo es servir al Diablo”.

(Heinz Weidemann, Obispo de Brema, 1936).

“Ser cristiano no significa para nosotros nada más que poseer la fuerza de sostener el programa nacional-socialista”.

(SiegfriedLeffler, Pastor Protestante, en el Palacio de los Deportes de Berlín, en 1938).

“Nosotros como sus colaboradores en la casa de publicaciones, y como también en el campo de actividades misioneras, estamos grandemente agradecidos por nuestro interés en la historia pasada y por todo lo ocurrido lo cual movió hondamente nuestros corazones. El Dios eterno ahora como nunca antes ha hecho cosas de que no teníamos ni esperanzas y ni siquiera creerlas podíamos. Austria había sido colocada en una situación como la que ocurrió en tiempo de la “Edad Media”, pero en la última hora una mano temerosa de Dios ha rescatado esta tierra alemana que se hallaba en el abismo”. 

(“El Advenimiento”, Periódico Oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Alemania, abril 15 de 1938).

“Nadie más que Adolf Hitler era el señalado para esta grande tarea. Para los cristianos que conocemos nuestros deberes con la nación, como ciudadanos no tendremos más que hacer que dar nuestro voto por Alemania y el Führer en estas elecciones que se aproximan. Nuestra unidad como pueblo es un don de Dios, y la organización política de este pueblo está en el orden de Dios”.

(“El Advenimiento”, Periódico Oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Alemania, abril 15 de 1938).

“Nosotros como ciudadanos del Estado nos unimos a la Unidad del Pueblo, y este es el deber de la escuela de fomentar el Espíritu Nacionalsocialista.

La mayoría de nuestros alumnos pertenecen a la Juventud Hitleriana, a la Liga de las Jóvenes Alemanas, y a la Cruz Roja. Diariamente entre las 3 y 4 horas de clases profesores y alumnos de la escuela nos reunimos en el auditorio para escuchar después de los anuncios de la escuela una diaria descripción que hace el Gobierno sobre las condiciones políticas y económicas, para leer literatura socialista nacional, y también para cantar himnos alemanes. Estas cordiales reuniones son también parte de nuestra educación nacional”. (“El Advenimiento”, Periódico Oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Alemania, noviembre de 1938).

“La confianza en su pueblo ha dado al Führer la fortaleza para llevar adelante la lucha por la libertad y el honor en Alemania. La inconmovible fe de Adolf Hitler le ha permitido hacer grandes cosas, que le adornan hoy delante de todo el mundo.

Desinteresada y fielmente, ha luchado por su pueblo; valerosa y orgullosamente, ha defendido el honor de su nación.

Con humildad cristiana, en momentos importantes cuando podía celebrar con su pueblo, dio honor a Dios en el cielo y reconoció su dependencia de las bendiciones de Dios. Esta humildad lo ha hecho grande, y esta grandeza era la fuente de su bendición, de la cual siempre dio para su pueblo. Sólo unos pocos estadistas brillan tanto en el sol de una vida bendecida, y son tan alabados por su propio pueblo como el Führer.

Él ha sacrificado mucho en los años de su lucha, y ha pensado poco en sí mismo durante la difícil obra en favor de su pueblo.

Comparamos las innumerables palabras que le ha dicho al pueblo desde un corazón cálido, a semillas que han madurado y ahora llevan frutos maravillosos”.

(“MorningWatch Calendar”, Periódico Adventista, 1940). Lo dicho…perdón y arrepentimiento.

 

 

 

Noticias del día

Luis Ortiz y Karen Díez

 

1 – Los municipios presionan al Gobierno para que abra las puertas a los refugiados


2 – Catalá admite que el presidente de Murcia accedió a información reservada de la Fiscalía General en el caso Púnica


3 – La pelea entre las bases y el aparato reduce el apoyo público de los barones a Susana Díaz


4 – Ley mordaza: multas de 600 euros por darle al "me gusta" en redes sociales a un vídeo viral


5 – El PSOE propone una reforma de la Constitución para evitar futuros bloqueos en la investidura

 

 

 

La firma invitada...

"Lo que cuesta estar sano" (por Carkes Sans)

Hace años, cuando aquí todavía no se había alcanzado el conocimiento público de lo que era la vida sana, alguien muy cercano ya me hablaba de ecologismo y de los peligros de toda una serie de multiplicadores ambientales que nos perjudicaban.

Poco a poco fui adquiriendo conciencia de la gran cantidad de productos que dañaban mi salud y, sin embargo, de lo difícil, por no decir imposible, que resultaba protegerme de ellos.

Mi añorado amigo Bigas Luna, un ecologista convencido y practicante, decía que cuidarse era un síntoma de progreso. Así que, entre opiniones y consejos, me convencí de lo beneficioso que sería cuidarse. Y es que es de ignorantes no poner empeño para que nuestras condiciones de vida sean mejores y más duraderas.

La polución es el más popular de los enemigos, y de los más nocivos: al parecer, el 92% de la población vive en lugares donde se superan los límites fijados por la OMS. Estoy seguro de que los que respiramos en Barcelona tenemos muchos números de ir por el mal camino.

Otro enemigo muy popular es el alimentario. Ya sabemos que los pesticidas, las grasas saturadas y el exceso de azúcar, entre otros, son fatales para el organismo. Hay factores, como las ondas electromagnéticas, que por intangibles son menos conocidos, y sin embargo hacen mucho daño: nuestro wifi, o el del vecino, las antenas de telefonía, los móviles o el horno microondas son un ejemplo.

Hace algún tiempo, un zahorí detectó bajo los cimientos de mi casa una corriente freática, que, según dijo, es peor que tener una torre de alta tensión pegada a la oreja. No olviden protegerse de los ácaros que se esconden en moquetas y cortinas, capaces de provocarnos alergias muy molestas, ni de los plásticos tóxicos que liberan sustancias nocivas por toda la casa.

Una cosa es segura: ser el más sano del cementerio cuesta muchos sacrificios. Pero merece la pena aplicarse aunque sea imposible hacerlo del todo bien. Eso siempre que una central nuclear no reviente y se nos lleve a todos por delante. Salud.

 

 

 

La vuelta al mundo de las letras con la señorita Juez

Jessica Juez

 

Hoy quiero recomendar  un libro muy interesante que lleva por título: "Lo que queda de nuestras vidas", de Zeruya Shalev.

La portada de Lo que queda de nuestras vidas es fascinante, una típica portada de Siruela que te obliga a girarte y mirarla. "Zeruya Shalev, la voz femenina más importante de la literatura israelí contemporánea, presenta en su nueva novela un impactante y emotivo relato de padres, hijos y los sentimientos y resentimientos que los unen y los separan..."

La  protagonista es  Hemnda Horowitz, una mujer ya muy mayor con la que compartiremos, en sus últimos días, los recuerdos de su vida, trasladada de urgencia desde el pequeño cuarto en el que estaba en casa de su hija, a un hospital de Jerusalén. 

Allí, la autora, jugará bien con los personajes que nos va presentando, a la propia Hemnda, pero también y sobre todo a sus hijos; Diana, una hija con la que nunca ha llegado a estar muy unida, deseosa de adoptar a un niño en contra de la voluntad del resto de su familia, pero ahora su única hija se hace mayor y aparecen las carencias que muchos y muchas van a reconocer; y Abner, como diríamos en nuestro en argot cariñoso y familiar, su ojito derecho, el niño al que le dio todo y al que ama todo lo que ella cree que se puede amar. Un abogado especializado en derechos humanos. Pero tampoco será oro todo lo que reluce. 

La historia, está claro que la cuenta en tercera persona, pero ha sido capaz de que lo olvide a lo largo de la lectura y me lleva una y otra vez a esa primera persona más íntima, más personal… 

La traducción no le quita ni un ápice de sonoridad, de ritmo, de baile de lectura, lento cuando conviene, en los recuerdos; más rítmico en las acciones que suceden hoy mismo, ahora, casi mientras lees… 

Después de terminar el libro no he podido dejar de buscar la historia de esta mujer, de esta escritora Israelí, Zeruya Shalev, una mujer que nos acerca siempre temas tan difíciles para el escritor como para el lector. En este caso el hecho de admitir que quieres a un hijo más y por encima de otro… El reflejo de la vida, pero cuando uno se enfrenta a la muerte se enfrenta también a las verdades de su vida. 

La autora, he leído que fue víctima de un atentado terrorista en Jerusalén en 2004, que le afectó la cara, las manos y muy gravemente una de sus piernas.

En ese atentado fallecieron 11 personas. Ni un pequeño rescoldo de resentimiento veremos en su obra, de hecho ella es miembro del grupo de mujeres judías y palestinas que trabajan unidas por la paz, una organización que se define como un movimiento que nació a raíz de la guerra de 2014 en Gaza, para restaurar la esperanza y trabajar hacia una existencia pacífica para las generaciones futuras. Seguro que de estos temas bien nos informarían mujeres como la especialista Carmen Magallón  o mi paisana, la valiente y comprometida Ejeana, periodista y residente en Gaza, Isabel Pérez. 

Lo que queda de nuestras vidas, de Zeruya Shalev, sean valientes y lean a esta mujer que no les dejará indiferentes, que quizá sí nos recuerde algo de lo que fue un Kibutz cuando muchos llegaron de Europa, como la protagonista, hija de un padre y mujer de sobrevivientes del holocausto, cosas que marcan, ella, la autora, nos explica que la protagonista, quizá alguien de la edad de su propia madre, quería otra vida, la libertad que allí en el Kibutz no podría tener. Vivir la vida que queremos, dice la autora, es difícil y suele producir insatisfacción, y la insatisfacción nos priva de la felicidad. 

El libro nos habla de una familia israelí, y como en todas las familias hay de todo, y cada cual ya tiene bastante con lo suyo… Mujeres como ésta me reconcilian con la vida, y libros como estos con la literatura. 

La vida ya es dura de por sí, intentaré bajar mis metas para poder ser algo más feliz. 

Todos deberíamos ser seres por la paz...

 

 

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