La verdad de Sol a Sol
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10/4/2017 - Podcast del programa La verdad...de sol a sol con Luis Ortiz.

 

 

Pensamientos de Lutero (4ª parte)

       Editorial de Luis Ortiz

 

Continuaba Lutero en su sermón con frases directas al corazón de los fieles: Desde el comienzo os advierto que toda la vida de Cristo, todo lo que Jesús hizo, lo hemos de considerar de dos maneras: como sacramento y como ejemplo. Porque, a la gran masa del pueblo de Dios, se les predica a Cristo sólo como ejemplo, igual que los demás santos, como pueden ser Pedro, Pablo o Juan, que también nos dejaron sus ejemplos. ¿No les aventaja en nada Cristo? En mucho, ciertamente.

En Juan [Bautista] puedes encontrar un ejemplo de humildad, y eso mismo lo puedes encontrar en Cristo, pero fíjate con qué diferencia (y ojalá descubrieras en esto el sentido de todo el evangelio, porque nada hay ni más santo ni más provechoso, tanto de escuchar como de enseñar). Encuentras, pues, en Juan, un ejemplo de humildad, pero no en el sentido de que él te comunique la humildad, sino porque, encendido de amor por su virtud, te esfuerzas por imitar lo que él hizo, en cuanto puedes. En cambio en Cristo encuentras no sólo el ejemplo, sino también la misma virtud. Esto es: Cristo no sólo muestra la imagen de la virtud que hay que imitar, sino que infunde en los hombres la virtud misma, y así la humildad de Cristo se convierte en nuestros corazones en humildad nuestra. Y eso es lo que yo llamo meditar sacramentalmente. Es decir, que todas las palabras y todas las narraciones evangélicas son como sacramentos, o sea signos sagrados, por medio de los cuales Dios obra en los creyentes lo que aquellas historias evangélicas significan. [...] El evangelio de la noche de Navidad era el comienzo de Mateo, con la genealogía de Jesucristo: Generatio Jesu Christi.... Nosotros traducimos, con razón, por “Genealogía de Jesucristo”, pero Lutero, que pronuncia el sermón en latín, piensa en el sentido de “generación” o engendramiento de Jesucristo, porque quiere proclamar que su nacimiento humano es causa de nuestro nacimiento divino.

El sermón está en latín, como hemos dicho, pero cuando dice que para que el nacimiento de Jesús te sea de provecho has de decir a María: “Madre, este pequeñuelo es mío”, esta tierna frase la sale en su lengua materna alemana: Mutter, das Kindlein ist mein! “Generación de Jesucristo…”. Estas palabras son como un sacramento en virtud del cual, si creemos, también nosotros somos engendrados. Tal como el bautismo es un sacramento por el que Dios renueva al hombre, tal como la absolución es un sacramento por el que Dios perdona los pecados, así también las palabras de Cristo son sacramentos por los que se realiza nuestra salvación […]. Además, es preciso que consideremos todo esto realizado en nosotros. Aunque yo escuche la historia de Cristo, si no pienso que todo aquello va por mí, como si por mí Cristo hubiera nacido, padecido y muerto, de nada me sirve la predicación o el conocimiento de la historia […]. Por muy dulce que Cristo sea, por muy bueno que sea, no me será de provecho, no me será motivo de gozo si no creo que es por mí que es dulce y que es bueno, y no digo: “¡Madre, este pequeñuelo es mío!” Partiendo, pues, de esta base, meditemos la infancia de Cristo: Pero meditémosla pensando que todo sucedía tal como vemos que sucede en nuestros niños. Que nadie piense que ya entonces Cristo mostró alguna señal de su majestad: en todo se comporta como un niño, tal como suelen hacerlo los nuestros. No contemples en Cristo la divinidad visible, antes bien dirige tu pensamiento a este cuerpecito, a este niño, Cristo. La divinidad nos espantaría, porque aquella majestad inaudita no puede dejar de aterrorizar al hombre. Por eso Cristo se hizo hombre y se revistió de todo lo humano, excepto el pecado, para que no te espantes, sino que lo abraces con agradecimiento y amor, y quedes así consolado y animado. Por consiguiente, hay que presentar a Cristo a todos los hombres como aquél que vino a traernos la salvación y la gracia.

Lo digo sobre todo a los angustiosos, a los preocupados y de conciencia intranquila: que contemplen a menudo a este niño y mediten con fe que es él quien ha satisfecho por nosotros. Sin duda recibirás gran consuelo. Mira a Cristo recostado en el pesebre, o en brazos de una mujer, y mujer joven, y además virgen. ¿Qué puede haber más amable que un niño? ¿Qué más pacífico que una mujer? ¿Qué más dulce que una jovencita? […]. No tengas miedo de acudir a este niño y de recibir de él consuelo. No dudes de que si te abrazas a este niño, que juega, que salta sobre las rodillas de una doncella, si le diriges elogios, si le sonríes, si meditas todo esto, tu alma encontrará paz y tranquilidad. Mira de qué modo te atrae Dios: te propone un niño a quien acudir. Nadie ha de tener miedo de él, porque no hay cosa que resulte más amable a los hombres […]. Este es el niño de quien hemos de esperar y a quien hemos de pedir la salvación. Creo que no hay cosa más consoladora para el género humano que el hecho de que Cristo se haya hecho plenamente hombre, un niño que sobre las rodillas de una doncella juega divertidísimo entre sus pechos […]. Termina con una espléndida definición de meditación sacramental, que recuerda la definición clásica que el catecismo católico da de los sacramentos, y que puede ser aplicada a cualquier evangelio. Si es el episodio evangélico de una resurrección, hay que creer que por la fuerza de la Palabra, si tengo fe, me hará pasar de muerte a vida; si es de la curación de un ciego, me hará ver; si es una expulsión de demonio o el perdón de un pecador, me he de sentir perdonado. Esta ha sido nuestra meditación sacramental del evangelio. Meditar sacramentalmente el evangelio es tener fe en que sus palabras realizan en nosotros lo que dicen. Cristo ha nacido: cree que ha nacido para ti, y tú renacerás.

Cristo ha vencido a la muerte y al pecado, y tú también habrás vencido. Esto es lo que el evangelio tiene de propio, y que ninguna historia humana nos puede proporcionar […]. El nacimiento de Cristo es la causa del nuestro. Como ejemplo, ves que en la humildad de la carne él ha abandonado su majestad: abandona también tú tu orgullo. Ves que Cristo se hace todo para todos: sé también tú servidor de los demás. Pero, para poderlo hacer, medita a Cristo sacramentalmente, es decir, confía que es él quien te dará la posibilidad de hacerlo”. El mundo católico romano ha hecho un sabio ejercicio de reconocimiento a través de la reflexión y el arrepentimiento con acto de contrición. Quizás sea hora ya de  que las distintas iglesias aparquen odios, recelos y dogmas humanistas para abrazarse en un solo Dios, una sola Fe…un solo Cristo.

 

Noticias del día

Luis Ortiz y Karen Díez

 

1 – El jefe de Anticorrupción ordenó paralizar registros en la operación contra González y desató una rebelión de fiscales


2 – Ignacio González alabó la afinidad con el PP del nuevo jefe de Anticorrupción en un pinchazo telefónico


3 – El FMI pide a España una subida del IVA tras estimar que incumplirá el déficit


4 – El 22% de los adolescentes españoles pasan seis horas al día conectados a internet


5 – La oposición volverá a marchar en Venezuela este jueves contra Maduro

 

 

 

La firma invitada...

"España se roba" (por Enric Hernández)

Confiesa Lluís Prenafeta, como antes Macià Alavedra, que cobró comisiones a cambio de favores políticos. Reconocen Fèlix Millet y Jordi Montull que convirtieron el Palau de la Música en una monumental tapadera de la financiación fraudulenta de CDC. Acepta el tribunal que todo un presidente del Gobierno como Mariano Rajoy testifique, a riesgo de cometer perjurio si no cuenta la verdad, en el juicio del 'caso Gürtel' sobre la caja b del PP. Destapa la Guardia Civil que Rodrigo Rato practicó como vicepresidente económico un sistemático expolio de las arcas públicas, y que ocultó en paraísos fiscales el botín de su fraude.

La crónica de tribunales escribe la verdadera historiografía de aquella España que según José María Aznar iba tan bien; sobre todo, para algunos. Los trapos sucios ahora aireados datan de hace una y hasta dos décadas, pero los escándalos de nueva hornada --la trama Púnica, los casos Pujol y 3% en Catalunya, las mordidas del AVE...-- indican que la corrupción política sigue gozando de buena salud. Si el rescate público de Bankia derrocó el mito de buen gestor que adornaba a Rato, cara visible del 'milagro económico' español, el caso de las 'tarjetas black' delató su propensión a apropiarse de lo ajeno. Pero han sido las posteriores pesquisas las que nos han hecho ver que durante ocho años tuvimos al zorro al cuidado de nuestras gallinas.

El mismo titular de Hacienda que se cuidaba de recaudar y administrar nuestros impuestos administraba en secreto sociedades que 'recaudaban' una suerte de impuesto revolucionario entre las empresas públicas por él mismo privatizadas. Mediante una tupida red de testaferros se apropió así de 83 millones de euros, que luego ocultó en paraísos fiscales incluso cuando dirigía el FMI, organismo este que se convirtió en cómplice necesario del blanqueo de capitales al descubrirlo pero no denunciarlo.

Asumámoslo: es España la que se roba a sí misma. Y lo que es peor: mucho no parece importarles a los españoles, pues el público conocimiento del latrocinio no impide que sigan respaldando en las urnas a quienes lo cometieron o toleraron.

 

 

La vuelta al mundo de las letras con la señorita Juez

Jessica Juez

 

 

Hoy quiero recomendar un libro muy interesante que lleva por título: "Cartas de un amor perdido" de Iona Gray.  Él prometió amarla para siempre. Pero para siempre está llegando a su fin. 1943, entre las ruinas de un Londres bombardeado, el piloto americano Dan Rosinski encuentra a Stella Thorne.

Este es el comienzo de un romance imposible pero imparable. Stella está casada y las probabilidades de que Dan salga vivo de todas sus misiones son de una entre cinco. Su correspondencia les ayuda a aferrarse a lo único en lo que pueden confiar: su amor. Setenta años después, Dan hace un último intento de encontrar a la mujer a la que nunca ha olvidado y envía una carta al hogar en el que compartieron una fugaz felicidad. Quien la recibe es Jess, una joven que llegó a Londres con sueños de triunfo y, abrumada por los problemas, ha encontrado en la casa abandonada un refugio en el que recuperarse.

Las palabras de Dan la arrastran a un secreto que ha durado más de medio siglo y a la búsqueda de la misteriosa Stella. ¿Será el descubrimiento de un antiguo amor perdido el inicio de uno nuevo?.

 

 

 

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