La plastilina es un material plástico empleado para moldear. Está compuesto de sales de calcio, vaselina y otros compuestos alifáticos, principalmente ácido esteárico y es apto para el uso de los niños, además de que se puede encontrar en muchos colores.

Franz Kolb, el dueño de una farmacia en Múnich, Alemania, inventó la plastilina en 1880. En aquella época industrial, Múnich era un centro de las artes, y entre los amigos de Kolb había también escultores. Estos se quejaban de que la arcilla que usaban para modelar sus esculturas se secaba enseguida y que, sobre todo en invierno, era muy difícil trabajar con ella. Para comercializar su invento, lo dio a conocer en el año 1887 en Faber-Castell y, en la actualidad, se sigue vendiendo. También lo presentó el director artístico inglés William Harbutt.

A pesar de ser un plástico termoestable, reúne diversas características especiales como la flexibilidad y la baja resistencia a altas temperaturas. Como plástico, su reciclaje, unido al resto de plásticos y envases ligeros tanto de metal como ladrillos, debe ser realizado mediante el contenedor de color amarillo.