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Así como los alimentos son esenciales para la salud física, debemos nutrir nuestra alma a fin de mantenernos saludables y desarrollarnos espiritualmente. Eso se hace leyendo o escuchando la Biblia y otras publicaciones que edifiquen la fe. A continuación reproduzco algunos consejos de probada eficacia para sacar el máximo provecho de esos ratos de lectura o escucha.

Los cuatro Evangelios, los Salmos y los Proverbios son los libros devocionales más leídos —y releídos— de todos los tiempos; pero no te contentes con eso. En la variedad está el gusto, y esa es asimismo la clave para que tus ratos de alimentación espiritual lleguen a ser el plato fuerte y el punto culminante de tu jornada.