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La Comunitat Valenciana podría registrar algún terremoto de grado 6 o mayor en la escala de Ritcher si se atiende a los sismos históricos y carácter catastrófico que ha sufrido a lo largo de la historia y que podrían repetirse aunque "no se sabe cuándo".

Así lo indica el catedrático del departamento de Ingeniería Sismica y Geodesia de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Paco García, que ha incidido en que en general "la sismicidad en la Comunitat Valenciana es moderada o baja" y el territorio está "totalmente monitorizado con sismógrafos y acelerógrafos".

La zona con un riesgo sísmico "importante" en la Comunitat abarca desde el sur de la provincia de Valencia y toda la provincia de Alicante, especialmente la comarca de la Vega Baja, en el extremo sur, y todas ellas hay fallas activas del cuaternario que son "las que preocupan".

Ha recordado que el territorio ha sufrido tres sismos históricos que "han sido muy catastróficos", uno en Tavernes de Valldigna, otro en la zona de Montesa-Enguera y el más reciente, en el siglo XIX, en Torrevieja.

"Fueron de intensidad 10 que mide los daños. La magnitud de los terremotos se refiere a la energía y no empezó a medirse hasta el siglo XX", aclara.

Sostiene que, además de la magnitud, ahora todavía se utiliza la intensidad porque lo que preocupa son los daños que causan los terremotos en la naturaleza -si cambian cursos de ríos o tiran montañas-, en las edificaciones -si destruyen casa, naves o monumentos- y en los humanos -muertos y heridos-.

"Ya han sucedido terremotos catastróficos y podrían volver a suceder pero nadie sabe cuándo", defiende y reitera que, de los tres dominios geológicos de la Comunitat Valenciana, "el más propenso y más activo" es el denominado Bético (sur de Valencia y Alicante) -los otros son el Ibérico y el Costero-Catalán.

"Esperamos terremotos de magnitudes grandes, de 6 para arriba en la escala de Richter. Si los anteriores han sido de gran cantidad destructiva, por qué no podrían repetirse si son las mismas fallas", apunta comenta que "las fallas activas del cuaternario son las que preocupan".