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Estamos viviendo tiempos difíciles, donde cada día las noticias nos informan de diversos problemas a todo nivel y nos enfrentamos a una realidad latente de cambios, de adversidades, dificultades económicas, enfermedad, pérdida de seres queridos, pérdida de negocios o empresas, los tiempos que vivimos son contrarios.

Este tipo de problemas que a veces vienen a la vida de forma inesperada, hacen que tengamos un alto en el camino, podemos detenernos, porque requieren de nuestra completa atención y centrarnos en librar esa batalla que Dios está poniendo como parte de la historia de nuestra vida.

Cuando las olas y la tormenta arrasan con todo lo que tenemos y dan fuertemente contra nosotros, podemos llegar a pensar que los vientos son tan contrarios que podrían apartarnos del camino o destruir nuestra propia vida. Pero la mano de Dios en todo momento NO se aparta de nosotros y nos alienta seguir adelante con todo y contra todo.

Algunas de estas pruebas son tan grandes y tan fuertes que nos dejan fuera del camino durante algunos días, quizás semanas o más tiempo, pero no son eternas.

Esto lo refleja el Apóstol Pablo en el libro de Filipenses 3:12-15

“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.”

Es una tremenda palabra que RETA nuestra fe, ¿Qué significa PROSEGUIR? Significa que se ha hecho un alto en el camino y se toma nuevamente la determinación de seguir adelante y emprender otra vez el paso, porque el camino no es en sí el objetivo sino la meta, una meta gloriosa, vamos hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Alguna vez pensamos ¿Cómo puedo pasar por tantos valles de sombra de muerte, valles de lágrimas, de angustia, de escasez y de inseguridad, valles de batallas a campo abierto con personas que nos hacen daño o en relaciones que nos llevan a perder la paz y tranquilidad, ¿Cómo podemos seguir adelante y que nada nos haga retroceder o detener nuestro camino? Echando mano de esta palabra PROSIGO A LA META.

La clave, OLVIDANDO CIERTAMENTE LO QUE QUEDA ATRÁS, Y EXTENDERSE HACIA LO QUE ESTÁ ADELANTE, todo requiere un esfuerzo de nuestra parte, olvidar no es fácil, pero El Señor nos llama a que no podemos quedarnos en ese estado que nos ha detenido en el camino, debemos hacer el esfuerzo por extendernos hacia lo que está adelante, extenderse significa alargar algo que se ha acortado, así que debemos hacer un sobreesfuerzo en volver a llegar a dónde estábamos, y seguir adelante.

Una de las cosas que he aprendido en la vida, es que Dios nos somete a diversas pruebas en diferentes tiempos, pruebas en las que Él ya sabe cuál es la salida, porque Dios no improvisa con nosotros, Él ya tiene todo planeado y calculado, sabe el final de cada prueba que vamos a librar, para Él sería muy fácil decirnos el camino correcto y sacarnos a tierra de bendición, pero no lograríamos el crecimiento que enfrentar una prueba puede darnos, al contrario cada vez nos volveriamos más cómodos, querríamos todo solucionado, nos volveríamos hijos poco esforzados, perezosos, sin fuerzas, cada vez más débiles y sin tenacidad, por eso cada prueba, NO es el objetivo la salida sino ese proceso que viviremos, cómo lo enfrentamos y cómo saldremos de allí, para proseguir hacia la meta.

Proseguir a la meta, esa debe ser nuestra visión, nuestra mejor arma para enfrentar un futuro, quizás incierto, pero que solamente Dios sí que lo conoce y sabe el desenlace de todas nuestras batallas y cómo será el final de nuestra historia.

Esta temporada a través de esta sección PROSIGO A LA META hablaremos de esas pausas que debemos enfrentar en el camino, PAUSAS SOLAMENTE, nunca una nueva forma de vida:

Ante los tiempos de enfermedad, prosigo a la meta!
Ante los tiempos de escasez, prosigo a la meta!
Ante los tiempos de batalla y lucha contra nuestros enemigos, resisto, peleo la buena batalla de la fe y PROSIGO A LA META!
Ante la depresión y la tristeza, prosigo a la meta!
Ante la ruptura de una relación y la soledad, prosigo a la meta!
Ante el pecado, prosigo a la meta!
Ante la maldad de los hombres y la falta de amor, prosigo a la meta!
Ante la muerte y pérdida de un ser querido, prosigo a la meta!!
Ante todo y contra todo, ¡PROSIGO A LA META!

Cada semana abordaremos un tema diferente, que El Señor nos dé Su gracia para que en cada alto del camino, podamos olvidar lo que queda atrás y extendernos hacia lo que está adelante, prosiguiendo, avanzando, continuando y llevando hacia adelante lo que ya he comenzado, porque fiel es El Señor que nos ayudará y perfeccionará Su obra en nosotros hasta el final.