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Cuenta la historia que un día, el diablo decidió retirarse de su actividad y vender sus herramientas al mejor postor. Cuando llegó la noche de la venta, tenía preparado todo su material, un lote siniestro: ODIO, CELOS, ENVIDIA, MALICIA, ENGAÑO... y todo lo malo que puedas imaginar.

De entre todas las herramientas había una muy gastada, como si hubiese sido usada muchísimas veces. Sin embargo, era más cara que el resto de las herramientas. Alguien le preguntó al diablo, cuál era esa herramienta tan cara. "DESALIENTO" fue la respuesta. Y preguntaron ¿Por qué su precio es tan alto? y respondió: Porque esa herramienta, es la más útil de todas, con ella puedo entrar en la conciencia de las personas y una vez dentro, puedo hacer de esa persona lo que se me antoje. 

Está muy gastada, porque la uso con todos los seres de este mundo. Nadie pudo comprar esa herramienta porque el precio era muy alto y por esa razón sigue siendo propiedad del enemigo. 

Así que el desaliento puede ser un alto en el camino para proseguir a la meta, para seguir adelante en nuestra vida cristiana, el desaliento puede no solamente hacer que vayamos más despacio, que tengamos un alto en el camino y lo peor es que puede apartarnos completamente del camino hacia la meta de nuestra salvación. 

El desaliento según el diccionario define, es el decaimiento del ánimo o de la energía para continuar haciendo algo. 

Y debemos estar alertas para no caer en la trampa del desaliento, porque es muy sutil, es una herramienta muy útil en manos del enemigo, y muchas veces no viene de forma violenta, ni de forma que nosotros podamos identificarlo, es sencillamente una sensación de desánimo, de un momento a otro perdemos las fuerzas, vemos todo muy grande y difícil de alcanzar, sentimos un peso en el corazón que no nos deja, perdemos la paz y el desaliento entra y se sienta en el trono de nuestro corazón. 

El desaliento es uno de los estados de ánimo contra el cual es indispensable fortalecerse, nos podemos desalentar por situaciones económicas, familiares, laborales, fracasos, engaños, malas relaciones, mentiras, cosas imposibles que pensamos nunca podremos alcanzar, nos llega el desaliento porque pensamos que estamos yendo contra corriente y las fuerzas se debilitan a tal punto que dejamos de hacer lo que estamos haciendo y no queremos continuar.

Para proseguir a la meta debemos cobrar aliento y dejar el desaliento a los pies de Cristo, ¿cómo podemos hacerlo? La palabra de Dios nos da muchas palabras, promesas y herramientas y hoy hablaremos de dos:

La primera está en Filipenses 4:13 “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, es una cita tremendamente conocida por todos, pero en los momentos en los que el desaliento llega a la puerta y se sienta, debemos decirla, creerla y hacerla vida. 

“TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE”… El fortalece nuestra fe en medio de la confusión, el fortalece nuestra capacidad de soportar en medio de la contradicción, el fortalece la capacidad de entender cosas incomprensibles, El, Jesucristo mismo trae nuevas esperanzas a nuestra vida y permite que podamos vivir cualquier situación, porque lo más importante, lo que realmente necesitamos es a Él, todo lo demás sea mucho o sea poco no es importante si Jesús está a mi lado, si Jesús es mi consuelo, si Jesús camina conmigo, TODO LO PUEDO. 

No se trata de conformarse, cruzarse de brazos y pasar de todo, sino que es sencillamente seguir luchando, seguir batallando, orando, intercediendo y avanzando contracorriente, pero con una actitud de fortaleza, sabiendo que no se trata de quienes somos sino de quién está con nosotros. 

La segunda está en Colosenses 1:27 ““a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. La esperanza es la confianza plena y completa de lograr una cosa y confiar en que se realizará algo que deseamos. Esa esperanza renace de nuestro corazón cuando pensamos que no estamos solos tratando de alcanzar algo, cuando nos detenemos a pensar que no estamos luchando sin un respaldo, sin una protección… Es el mismo hijo de Dios, quien ha resucitado, quien se levantó de la muerte y está a la diestra de Dios Padre quien está morando en nosotros, esa es nuestra confianza, esa es nuestra mayor esperanza. 

Cuando llega el desaliento debemos pedir al Señor esa certeza en el corazón Cristo en nuestra vida es nuestra esperanza de Gloria!! No estamos echando una moneda al pozo de los deseos, estamos poniendo nuestra vida en las manos de un Dios Todopoderoso y eso nos debe llenar de esperanza y no solo esperanza sino esperanza de Gloria!!!

No dejemos esta herramienta en manos del enemigo para que pueda hacer de nuestra vida lo que se le antoje, contra el desaliento, creamos que es TODO lo podemos en Cristo que nos fortalece y que Él mismo es nuestra esperanza de Gloria! contra todo pronóstico somos más que vencedores por medio de Jesucristo, no hay lugar para el desaliento en un corazón que confía en Dios, así que contra el desaliento, cobremos aliento y prosigamos hacia la meta!