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Estamos a pocas semanas de terminar el año, estamos terminando un tiempo de nuestra vida, cada año que inicia, da comienzo un nuevo ciclo, y muchas personas van haciendo como un recuento, de lo que han hecho este año, para algunos ha pasado muy rápido, para otros ha pasado demasiado despacio, otro no han terminado el año porque partieron con El Señor y otros anhelan que termine con la esperanza de un tiempo mejor.

Y hoy vamos a hablar de proseguir a la meta, aceptando los tiempos de Dios para nuestra vida, ya que siempre me ha gustado una frase que decía mi esposo “la vida se compone de tiempos”, así que nada es eterno, nada es para siempre, quizás algunas veces vivimos momentos que se nos hacen eternidades, porque estamos sufriendo o porque tenemos una crisis muy fuerte, hay tiempos que se nos hacen muy rápidos, esos buenos momentos que pasan tan fugaces, pero todo tiene su tiempo y tanto bueno como malo pasa.

En el camino hacia la meta, que es llegar a una eternidad con Cristo Jesús, vamos a pasar diversos tiempos y lo mejor es entregar cada uno de ellos al Señor y aceptar los tiempos que Dios permite para nuestra vida, como parte del proceso de Su voluntad perfecta y de sus planes.

La escritura dice en Eclesiastés 3:17 “Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.” Lo importante es entender en lo profundo de nuestro corazón que nuestros tiempos le pertenecen al Señor, saber que hay un calendario celestial que rige nuestra vida, que no vamos como hojas del viento de un lado a otro, porque todos somos importantes para El Señor, a cada uno nos ve de forma especial y para cada uno tiene planes que se irán cumpliendo según sus tiempos que son perfectos.

El problema que muchas veces vivimos es que no nos conformamos o no aceptamos el tiempo que Dios nos permite vivir en el presente, podemos estar pensando en el tiempo pasado, cuando las cosas fueron mejor, o cuando teníamos algo que ahora no tenemos y no podemos seguir mirando atrás, viviendo en otro tiempo porque el tiempo presente se nos está escapando como agua entre los dedos.

También podemos tener problema porque estamos anhelando o añorando el tiempo futuro, deseando llegar a algo, que aún no sabemos si llegaremos, si tendremos vida y si estará dentro de la voluntad de Dios que alcancemos vivir ciertas cosas, entonces otra vez se nos escapa el tiempo presente.

Proseguir a la meta de la mejor manera es ACEPTANDO LOS TIEMPOS DE DIOS, acepto el hoy, con lo que me toca vivir, con lo que me toca enfrentar, con las adversidades y con las bendiciones, viviendo el hoy; es que no tenemos nada más seguro, que el presente, el minuto que ahora mismo estamos viviendo, ese es el importante, y cómo lo estamos viviendo?

La palabra de Dios nos da claves importantes para que el tiempo que vivimos no lo desaprovechemos, sino que lo vivamos aferrados al Señor, haciendo Su voluntad, aceptando lo que él tiene para nosotros y confiando en que en Su tiempo todas cosas son hermosas.

CONTEMOS NUESTROS DÍAS: Salmo 90:12 dice “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” Cuando tenemos la conciencia que nuestros tiempos son de Dios, haremos viva esta escritura contando nuestros días, a veces pensamos que tenemos toda la vida por delante y no hacemos lo que Dios nos ha llamado a hacer hoy, pensando que nos queda mucho tiempo, pero la realidad es que cada día, no es un día más, es un día menos, por eso, el hoy cuenta, el ayer ya pasó y el mañana no sabemos si llegará, por eso debemos contar nuestros días, nuestros años, caminando de forma sabia, responsable, no dejando cosas pendientes en el camino, sino aceptando el tiempo que Dios nos permite vivir y prosiguiendo a la meta, con ninguna cuenta pendiente.

REDIMAMOS EL TIEMPO: Colosenses 4:5 dice “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.” La palabra Redimir viene del griego “exagorazo” que significa rescatar o aprovechar y la palabra tiempo viene del griego “Kairos”, que es el tiempo de Dios, por lo que redimir el tiempo significa: RESCATAR EL TIEMPO PERDIDO POR MEDIO DE APROVECHAR LAS COSAS NUEVAS QUE DIOS NOS DA.

Redimir el tiempo es aprovechar el tiempo presente, los minutos que se vuelven horas y cada día Dios pone 24 en nuestras manos, debemos redimir ese tiempo, nunca es tarde para volver a comenzar, si hemos estado atrapados en el pasado o ansiosos por el futuro, Dios nos llama a redimir el tiempo y aprovechar el momento que nos da hoy, viviendo un dia a la vez, echando mano de lo pone a nuestro alcance, siendo sabios, conduciendonos prudentemente y con la guianza del Espiritu Santo.

TODO LLEGARÁ: Habacuc 2:3 “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.” Tenemos que creer que si Dios nos ha dado una palabra, una promesa, algo que hemos pedido dentro de Su voluntad, tardará pero sin duda llegará y con esa confianza, debemos proseguir a la meta, viviendo el presente, haciendo las cosas lo mejor que podemos, pero con el corazón lleno de fe y con la certeza que sin duda lo que Dios ha prometido llegará, las cosas que se dan antes del tiempo o después del tiempo no son perfectas, Dios hace todo hermoso en SU tiempo que es el perfecto.

Así prosigamos a la meta, al premio del supremo llamamiento en Cristo Jesús, contando nuestros días para traer al corazón sabiduría, redimiendo el tiempo, aprovechando todo lo que Dios pone a nuestro alcance hacer y con la fe de saber que si Dios nos ha dado una promesa a SU TIEMPO sin duda llegará.