Ante la negatividad prosigo a la meta (1ª parte)

Escrito por el 15 de febrero de 2024

Durante nuestra vida como cristianos vamos a enfrentar diversas pruebas y adversidades, que se pueden convertir en gigantes que nos salen al encuentro en este camino hacia la meta que cada uno debemos recorrer. Gigantes como la depresión, la soledad, el desánimo, la presión del mundo, la maldad de los hombres y otro gigante que también puede levantarse en nuestro corazón es la NEGATIVIDAD.

La negatividad puede levantarse como un gigante que hará debilitar algo tan valioso como es nuestra fe y se puede convertir en una amenaza para nuestra confianza en Dios y que sus planes lleguen a realizarse en nosotros.

Comencemos primero identificando qué es la negatividad o cómo podemos reconocer que estamos enfrentando ese gigante en nuestra vida. La negatividad es esa tendencia que tiene una persona a enfocarse en lo malo de cada situación, de cada persona o de cada experiencia que le toca vivir.

La negatividad es un gigante, pero un gigante muy silencioso que se puede hacer espacio en nuestro corazón y por eso debemos estar alertas para que no caigamos presos de él, porque se puede manifestar primeramente en nuestros pensamientos, luego alterar nuestras emociones y por último provocar comportamientos que podrían traer a nuestra vida más problemas y que tengamos un día a día siempre viviendo un caos.

No es fácil reconocer que estamos enfrentando ese tipo de gigantes que atentan contra nuestra fe, porque el enemigo siempre vendrá de forma sutil y con disfraz de angel de luz a traernos como cosa primera pensamientos de pesimismo, pensando siempre en lo peor de las cosas y no en lo mejor, pensamientos de duda, culpa, temores y miedos.

Luego al captar nuestra mente pasará a tomar control de nuestras emociones como sensación de desilusión o desmotivación, irritabilidad, preocupación, inseguridad, apatía o aburrimiento, nada nos complace, perdemos el gozo y las cosas se ponen cada vez más grises en ese pequeño universo que vamos creando en torno a ver siempre lo negativo en todo.

Y por último aunque este gigante se mueve muy silencioso, da la cara por fin a través de nuestros comportamientos, que ya expresan realmente a los demás lo que hay en nuestros corazones con actitudes como la murmuración y constantes quejas, nos aislamos, hacemos las cosas sin ganas o las dejamos siempre para después, también podemos ser sarcásticos y finalmente llegar a ofender a otros a través de nuestra insatisfacción personal.

¿Qué hacemos entonces con este gigante de la negatividad que se levanta ante nosotros en este camino hacia la meta? La palabra de Dios, como siempre, nos da las claves para vencer cualquier gigante que quiera hacernos caer.

RECONOCER: En toda situación o problema, lo primero que debemos hacer el tener la humildad para reconocer que lo tenemos, evaluar cómo son nuestras respuestas, expresiones y actitudes con sinceridad y reconocer que nos estamos convirtiendo en personas negativas y que ven siempre lo malo en todo, el salmista David dice en el Salmo 51:3 “Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.” La palabra dice que David tenía un corazón conforme a Dios, porque no ocultaba nada ante Él sino que reconocía que se había equivocado y ese es el primer paso para cambiar lo malo que hemos permitido que se instale en nosotros.

AGRADECER: Para un cambio de actitud necesitamos tomar actitudes contrarias y practicar el agradecimiento es un buen antídoto contra la queja, la crítica y juzgarlo todo, un corazón agradecido tiene memoria, recuerda que todo es por gracia, que nada tenemos por nuestros propios medios, que nada es un derecho, agradecer nos ayudará a ser menos negativos, a ver en vez de lo malo, lo bueno de las cosas y saber que aunque hay cosas que no son del todo perfectas, si el Señor las está permitiendo, es porque son buenas para los que le aman, aprendamos a vivir en la actitud que nos enseña 1 Tesalonicenses 5:16-18: «Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.»

CAMBIO DE VISIÓN: La palabra de Dios dice en Mateo 6:22 “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”, debemos cambiar la forma en la que vemos las cosas, quitar el filtro que poco a poco hemos puesto de ver todo negativo, todo negro todo gris y comenzar a ver los colores de la vida que Dios nos permite vivir, pedir al Señor que cambie nuestra forma de ver las cosas, ejercitarlo aprendiendo a ver las cosas buenas, los puntos de unidad, a ver lo blanco y no solo los puntos negros en todas las situaciones de la vida, que se convierta en un hábito y una actitud de vida.

Todos podemos tener en algún momento actitudes negativas, también hay personas que cuando ven el lado negativo de las cosas nos ayudan y encienden luces rojas que no podemos ver, el problema no es ver lo negativo, el problema es que se convierta en un gigante que tome el control de nosotros y sea quien gobierne el 100 por ciento de nuestras decisiones, acciones y pensamientos.

Seamos sabios, enfrentemos el gigante de la negatividad reconociendo que puede estar en nosotros, practicando el agradecimiento y cambiando la forma de ver las cosas, en este camino hacia la meta vamos a notar la diferencia.


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