Ante la soledad prosigo a la meta (1ª parte)

Escrito por el 7 de diciembre de 2023

Hoy hablaremos de un gigante que se puede levantar en este camino hacia la meta y es un gigante que en las fechas que estamos viviendo y vamos a entrar puede levantarse de forma muy sutil, pero que puede tener un gran impacto en nuestra vida y en nuestra forma de sentirnos de acuerdo a lo que estamos viviendo.

En estas fechas comenzamos a ver publicidad acerca de las fiesta de fin de año, en todas las promociones y anuncios vemos familias, personas felices, celebrando, comprando, comiendo, todo en una “aparente unión perfecta”, pero muchas veces podemos convivir internamente con el gigante de la soledad y lo peor que nos puede suceder es estar completamente acompañados y sentirnos más solos que nunca.

¿Qué es la soledad? La soledad es una emoción que surge cuando una persona percibe o siente que hay una brecha muy grande entre ella y las relaciones que le rodean. No se trata de sentirse solo físicamente sino es la falta de conexión con otras personas.

Hay muchas razones por las que nos podemos sentir solos por ejemplo por un cambio de vida, que ha permitido que por algún motivo personas se hayan ido de nuestro lado y lo que antes creíamos que era la familia perfecta, ahora ya no es de la misma forma. Otra razón puede ser la falta de sinceridad, por no buscar apoyo o ayuda de forma personal, sino que vivimos en soledad sin que nadie se de cuenta, para no sentirnos aún más débiles o frágiles.

Increíblemente otra razón por la que podemos sentirnos solos es por el exceso de tecnología y redes sociales, aunque parezca contrario, muchas veces a causa de la interacción de forma virtual perdemos o disminuimos la conexión de forma personal y esto nos aísla un poco cada día más.
Sin embargo hay personas que físicamente están solas y no se sienten así, disfrutan de ese tiempo que Dios les permite vivir y también disfrutan de la compañía de los demás y la clave está en una palabra que Jesús nos dio antes de marcharse en Mateo 28:20 “y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.»

Si todos conocieran esta verdad tan grande y absoluta, si todos leyéramos la palabra continuamente, nos daríamos cuenta que NO ESTAMOS SOLOS NUNCA, porque el Señor está con nosotros TODOS LOS DÍAS hasta el fin del mundo. Es el mejor antídoto contra la soledad, para no sentirnos solos cuando estamos sin nadie cerca y para no sentirnos en soledad aún a pesar de tener muchas personas alrededor, donde quiera que voy y donde quiera que estoy Jesus está conmigo.

El problema está en la batalla que libramos en nuestra mente, los pensamientos negativos, los pensamientos de soledad, de falta de amor, falta de aceptación, los pensamientos que hacen que nos sintamos tan infinitamente solos, vienen una y otra vez ¿a dónde? a nuestra mente y es allí donde se libra la verdadera batalla.

Es una batalla campal la que se puede librar en nuestra mente, porque el enemigo de nuestras almas siempre querrá venía a distorsionar, disminuir o matar la esperanza que la palabra de Dios nos da en cada una de sus páginas, por esa razón es tan importante que leamos la biblia, que estemos atentos a lo que Dios nos dice y que meditemos y reflexionemos en ella de día y de noche, para que un mismo pensamiento, en este caso de soledad, no haga presa de nosotros, ni esta temporada del año ni en ningún otro tiempo.

En esta primera parte de esta entrega quiero que reflexionemos en escrituras que nos llenan el corazón de esperanza y de alegría porque nos recuerdan que NO ESTAMOS SOLOS, la cobertura y el amor de Dios está a nuestro lado siempre y así cuando vengan pensamiento de mal, tengamos argumentos para batallar y salir victoriosos:

DIOS ESTÁ SIEMPRE ALLÍ: El salmo 139:7-8 dice “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.

Cuando a nuestra mente vienen pensamientos de soledad, debemos recordar que no hay lugar donde podamos huir de la presencia del Señor, porque sea de día o de noche, en lo más alto o en lo más profundo en luz o en la más profunda oscuridad, allí está Él, por eso no hay motivo ni razón para pensar “estoy solo”, en este mismo salmo en el verso 5 dice: “Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.” Estamos rodeados por la bondad, la misericordia y el amor del Señor, Él está delante, detrás y sobre nosotros ha puesto Su mano. En este camino hacia la meta NO ESTAMOS SOLOS.

DIOS CUENTA HASTA NUESTROS PASOS: Job 31:4 dice “¿No ve él mis caminos, Y cuenta todos mis pasos?” Salmo 119:168 dice “todos mis caminos están delante de ti.” Y Jeremías 16:17 dice “Porque mis ojos están sobre todos sus caminos”.

Dios es tan maravillosamente bueno y sorprendente que de nosotros le importa hasta las cosas más insignificantes como lo son nuestros pasos, el cuenta todos nuestros pasos, algo tan sencillo que ahora podemos medir con una aplicación que cuenta los pasos que damos al final del dia, pero ya desde hace siglos nos dio a conocer que Él también cuenta nuestros pasos y todos nuestros caminos están delante de Él. No hay lugar, vereda, tunel, carretera o pasillo que esté oculto a sus ojos, todos nuestros caminos están delante de Él, en este camino hacia la meta no estamos solos.

SOMOS PARTE DEL CUERPO DE CRISTO: 1 Corintios 12:27 dice “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.” hay otras versiones que dicen que somos cada uno de forma individual o cada uno por separado, somos parte de ese cuerpo.

Cuando venimos a Cristo y nos convertimos a Él, somos llamados hijos de Dios y eso nos hace parte de una familia en la fe y parte del Cuerpo de Cristo, pero Él no nos ve a todos en conjunto, ve a cada uno de forma individual y a la vez siendo todos un mismo cuerpo, no podemos sentirnos solos, hemos sido hechos para dar, muchas veces la soledad viene al corazón porque tenemos mucho y no lo estamos dando a nadie más, todos tenemos dones, talentos, cualidades con las que podemos bendecir a muchos, uno de los mejor antídotos contra la soledad es comenzar a dar, acercarnos a los demás no con el fin de recibir, sino con el deseo en el corazón de comenzar a dar.

Nos sorprenderemos al ver que mientras damos, mejor nos sentimos y la soledad no existe en un corazón que siempre está dando a los demás, porque Dios nos llena y nosotros lo repartimos y solo nos convertimos en un canal de bendición. Así que en esta temporada y en cualquier época del año no estamos solos, luchemos contra el gigante de la soledad y prosigamos hacia la meta.


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