Buscando en el cielo

Escrito por el 12 de febrero de 2024

El Telescopio Extremadamente Grande (ELT) ha despertado: su titánica cúpula, del tamaño de un rascacielos que terminará pesando 6.100 toneladas una vez esté completamente acabada, se ha empezado a mover con un precisión sin precedentes no sólo en la historia de la astronomía sino en la historia de las grandes obras de ingeniería.

Nunca jamás nada de esta magnitud se había movido con tal precisión.

La estructura, que ahora pesa 2.500 toneladas y se desplaza en pruebas a un ritmo de un centímetro por segundo, es sólo uno de los aspectos increíbles del que será el telescopio óptico e infrarrojo más colosal jamás construido. De hecho, existen varias razones que indican que éste seguramente será el último telescopio de esta categoría construído en la Tierra por varios motivos que van más allá de lo que, según cuentan los expertos, es el límite de los que se puede realizar mecánicamente con la tecnología actual.

La proeza tecnológica del ELT

Ubicado en el árido desierto de Atacama en Chile, el ELT es realmente una hazaña de ingeniería y ciencia. Aparte de esa cúpula que alcanzará cerca de las 6.100 toneladas, la característica más impresionante del ELT es su espejo primario segmentado, que mide 39.3 metros de diámetro.

Este gigante compuesto por 798 elementos hexagonales supera ampliamente a los telescopios ópticos terrestres existentes. Con un espejo secundario de 4,2 metros de diámetro, el ELT no solo podrá recoger 100 millones de veces más luz que el ojo humano, sino que también será 13 veces más potente que los mayores telescopios ópticos actuales.

El ELT también supera al Telescopio Espacial James Webb: capturará imágenes cinco veces más nítidas a pesar de estar anclado en la Tierra por la dimensión del espejo y su capacidad de deformar su estructura gracias a sistemas de óptica adaptativa que corrigen la distorsión atmosférica. El ELT utilizará ocho unidades de estrella guía láser para lograr este nivel de precisión, una técnica que permitirá una observación del universo con una claridad sin precedentes en la historia de la humanidad en luz visible y parte del espectro infrarrojo.

El Webb es un instrumento en el espectro infrarrojo, diseñado para la observación del universo primitivo, las galaxias distantes y los cuerpos celestes ocultos detrás de las nubes de polvo. El objetivo del ELT es la búsqueda de planetas en otros sistemas estelares, el estudio de la formación de estrellas y galaxias en el universo primordial y en la medición directa de la expansión del universo. Según ingenieros y astrofísicos, será una de las herramientas llamadas a descubrir respuestas que ahora permanecen ocultas al ser humano, incluyendo la detección de vida orgánica en exoplanetas.

El canto del cisne

Sin embargo, a pesar de su extraordinaria capacidad, el ELT será seguramente el último de su clase. La creciente complejidad y el coste desorbitado asociados con telescopios a esta escala son ya demasiado grandes. A partir de este punto de tamaño, el coste de ampliar un poco más la imagen es exponencial, como demostró el OWL (Overwhelmingly Large Telescope o ‘telescopio sobrecogedoramente grande’). El OWL es un diseño óptico e infrarrojo de 100 metros que, debido a su inmenso tamaño y a los desafíos tecnológicos y financieros asociados, se canceló.

El ELT es —y probablemente será para siempre en la Tierra— el telescopio óptico más grande planeado hasta la fecha. En la Luna, sin embargo, quizás veamos telescopios con espejos más grandes gracias a las características de ese cuerpo celeste, cuya gravedad es tan baja que permitiría construir un espejo líquido. Y al no tener atmósfera, éste no requeriría de sistemas de láser correctivos.

Además, los avances en interferometría óptica pueden eventualmente permitir que múltiples telescopios más pequeños —tanto en la superficie terrestre como en el espacio— trabajen juntos para construir virtualmente un telescopio mucho más grande, eliminando la necesidad de estructuras físicas masivas. Es un campo que ahora es experimental pero que gracias al avance de las comunicaciones y la inteligencia artificial está cada día más cerca de hacerse realidad.

Tendremos el ELT, que tiene una finalización prevista para 2028. Será el pináculo de la ingeniería astronómica durante décadas y el posible canto del cisne para los gigantes de la observación celeste. El Telescopio Extremadamente Grande (ELT) ha despertado: su titánica cúpula, del tamaño de un rascacielos que terminará pesando 6.100 toneladas una vez esté completamente acabada, se ha empezado a mover con un precisión sin precedentes no sólo en la historia de la astronomía sino en la historia de las grandes obras de ingeniería. Nunca jamás nada de esta magnitud se había movido con tal precisión.


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