Comprometido con el servicio (1ª parte)

Escrito por el 6 de julio de 2023

Los compromisos en nuestra vida cristiana son parte de la madurez que cada día debe ir creciendo en nosotros, hemos hablado en esta temporada del compromiso con Dios y con nosotros mismos, el compromiso con la oración, la palabra de Dios, la obediencia, la santidad, el llamado, etc. y hoy comenzaremos hablando de otro compromiso sumamente importante y es el compromiso con el SERVICIO.

Hoy en día nuestra sociedad no tiene la costumbre de servir, más bien el deseo es de ser servidos, todas las cosas se hacen de forma rápida y cada día más efectiva, porque lo que se busca es obtener recompensas con un mínimo de esfuerzos, por ejemplo el hábito de ver videos cortitos comos los que ofrecen varias plataformas como tik tok, Instagram, youtube, etc. son videos que generan una recompensa sin ningún tipo de esfuerzo, más que deslizar nuestro dedo por la pantalla, esto va poniendo en nosotros el recibir una satisfacción momentánea, sin realizar ningún tipo de tarea, lo que va a generar en nosotros el buscar gratificación sin trabajo y esto es totalmente contrario a lo que es el servicio.

Servir es disponer el corazón para estar al cuidado de las necesidades de los demás y actuar. El servicio enriquece nuestro espíritu, se necesita ser valiente para servir en medio de una sociedad egoísta que muchas veces solo mira por sus propios intereses. Así que el servicio es parte de la vida de un hijo de Dios, más que una obligación es una oportunidad o un privilegio que Dios nos da para poder llevar su amor, su cuidado y expresar con nuestros actos, el corazón de Dios viviendo en nosotros.

En este camino hacia la meta también es importante hacer un compromiso con el servicio, hemos recibido tanto del Señor que nuestro amor hacia él nos lleva a querer dar de lo mucho que nos ha dado, servir a otros es comenzar a dar pasos lejos del egoísmo, lejos de nuestros propios intereses y comenzar a vivir una vida más agradable al Señor, como él nos enseñó en su paso por este mundo, Marcos 10:45 dice “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

El ejemplo que Jesús nos dio fue siempre servicio, trabajar para otros, en amor, en milagros, enseñando, compartiendo el pan, sanando, restaurando, hablando, lavando los pies de sus discípulos, siempre veremos a Jesús como un siervo de Dios, dando ejemplo con sus actos, siempre sus palabras fueron respaldadas por sus acciones, es impresionante ver la vida de Jesús a través de los ojos del servicio, porque vemos un hijo de Dios, un hijo del creador y Rey del universo, dispuesto a darlo todo, siempre haciendo en favor de otros, entonces debería surgir en nosotros la pregunta ¿Quién soy yo para no servir? Y ¿qué estoy haciendo para parecerme cada día más a Jesús?

Hoy hablaremos de dos cosas importantes para comenzar un compromiso con una vida de servicio, la primera de ellas es salir de nuestra zona de confort y la segunda es saber que no podemos servir a dos señores:

SALIR DE LA ZONA DE CONFORT: Algunas veces quisiéramos que nada ni nadie nos moleste, que no nos cambien los planes, no pasar momentos de incomodidad, pero en el Señor, la vida es una serie de cambios continuos que nos llevan a crecer en madurez, en fe, en bendición y en amor y el SERVICIO es parte de esos cambios que debemos vivir en los que aprendemos a no ser tan egoístas, a no buscar lo nuestro y a ver que lo que para nosotros es incomodidad, para otros es bendición.

En nuestra “aparente” incomodidad, hay bendición no solo para otros sino también para nosotros mismos, porque dice la palabra en Hechos 20:35 “Más bienaventurado es dar que recibir.” Es tres veces dichoso quien da, más que quien recibe. Nuestra zona de confort es el lugar donde el servir empieza a ser un tanto incómodo, porque el servir a otros altera el ritmo de nuestra vida, cuando vivimos sólo en nuestra comodidad poco a poco podemos convertirnos en personas egoístas, centrados en nuestras necesidades, con los ojos puestos en nuestros propios problemas y vamos olvidando que estamos en este mundo también para servir.

Dios quiere que salgamos de esa comodidad que tanto nos gusta, y que a través del servicio abramos la puerta a la comunión, a la hospitalidad, a compartir con los demás y darles de lo mucho que Dios nos ha dado. Servir es incomodarnos un poquito para que otro se sienta mejor, para que otros sonrían más, para que otros cambien su rutina y seamos instrumentos y causa de su alegría, el primer paso para hacer un compromiso con el servicio, es salir de nuestra zona de confort.

NO PODEMOS SERVIR A DOS SEÑORES: En el libro de Mateo 4:10 dice «Ninguno puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas». Cuando servimos no tenemos dos opciones, no podemos servir a Dios y servir al mundo. No podemos agradar a Dios y agradar al mundo, la vida de servicio en el Señor nos lleva a la entrega, al sacrificio y a darnos por amor a los demás, la vida que sirve al mundo, buscará primeramente lo suyo, verá solamente por sus propios intereses y si en dado caso sirve no es porque quiera servir, es porque quiere que lo vean sirviendo.

Cada cierto tiempo deberíamos preguntarnos, ¿Cuál es mi motivación para servir a Dios y a mi prójimo? Es una línea muy delgada la que hay entre el servicio genuino a Dios y a los hombres. Cuando servimos genuinamente a Dios no esperamos grandes reconocimientos, no nos frustramos cuando no llegan los aplausos o cuando en vez de ser felicitados somos corregidos, es allí donde nuestro propio corazón nos delata y hace ver que si servimos al Señor todo esto tiene una segunda importancia, porque sabemos que el galardón viene del cielo y quizás no vamos a lograr nada en este mundo, pero al final de nuestros días Dios tendrá una preciosa recompensa para nosotros.

Recordemos que no es posible dividir el corazón en el servicio, no podemos servir a dos señores, no podemos llevar una vida doble de servicio y egoísmo, no podemos agradar al Señor y buscar el reconocimiento de otros, cuando hacemos un compromiso con el servicio, no vamos a buscar que nos vean que estamos dando, solo buscaremos dar con gozo y alegría, servir a otros, aunque nadie lo sepa, aunque nadie lo vea.

Asi que en este camino hacia la meta, hagamos un compromiso con el servicio, sirviendo a otros, saliendo de nuestra zona de confort, incomodarnos para que otros estén bien y sean bendecidos y reconociendo en nuestro corazón que no podemos servir a dos señores, sirviendo a uno solo a nuestro Señor Jesús, con el único interés de agradar Su corazón aunque ninguno pueda verlo o valorarlo. Hagamos un compromiso con el servicio y prosigamos hacia la meta.


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