Dejo la incredulidad

Escrito por el 9 de diciembre de 2021

No hay nada imposible para Dios, es la frase que resuena en nuestros corazones ante situaciones inalcanzables y completamente difíciles, si Dios da una palabra todo puede cambiar en un segundo, no hace falta un gran ritual, no hace falta nada más, si El lo dice es hecho y no hay más. Pero hay un enemigo muy grande que se levanta en medio de la angustia y la tempestad y es la INCREDULIDAD.

Hay una escritura que impacta mucho mi corazón acerca de la incredulidad y cómo esta puede frenar la mano de Dios para realizar milagros o que se resuelvan las peticiones de nuestro corazon y está en Mateo 13:58 y dice “Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.”

La incredulidad es una de las cosas que nosotros hacemos que más dolor le pueden causar al Señor, porque significa que creemos imposible que El haga algo para solucionar nuestros problemas o nuestros conflictos. La escritura dice que la incredulidad hace nula la fidelidad de Dios, nos aparta de Él, endurece nuestros corazones, no permite que podamos crecer y nos lleva al fracaso. Cuando tenemos dudas el mensaje que estamos enviando de nuestro corazón al corazón de Dios, es que no le creemos capaz de hacer algo y que no es merecedor de nuestra confianza.

Sin embargo hay otra escritura donde un hombre se muestra tal cual es y hace una petición al Señor, ya que aunque él cree, le pide al Señor ayuda mi incredulidad, como lo dice Mateo 9:23-24 “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.” Esta debe ser nuestra actitud ante cada situación, por más difícil, por más complicada, por más imposible que parezca, que podamos decir al Señor, CREO AYUDA MI INCREDULIDAD!!

Qué podemos hacer entonces para que lo contrario a la incredulidad, que es la fe, pueda crecer en nosotros, hoy hablaremos de tres cosas que nos pueden ayudar a que nuestra fe crezca, por tanto así, nuestra incredulidad mengue.

1. ACERCA DEL SEÑOR: La duda, la desconfianza y la falta de fe se manifiestan cuando un corazón no conoce, no vive una relación cercana al Señor. Es normal que no confiemos en alguien que no conocemos, si una persona se acerca a nosotros y nos dice algo, aunque sea verdad, es posible que no le creamos, porque desconocemos quién es esa persona. Sin embargo si alguien que es de toda nuestra confianza nos dice algo, no dudamos, rápidamente damos por cierto aquello que nos ha dicho. La fe no aumenta solo diciendo que somos cristianos, la fe aumenta cuando pasamos tiempo con El Señor, leemos su palabra y permanecemos en Su presencia mucho tiempo.

La escritura dice en el libro de los Salmos 145:18 «Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.» El Señor siempre está dispuesto a estar cerca de nosotros, Él es un Dios cercano, a todos los que de verdad y con sincero corazón le buscan. Queremos que crezca nuestra fe y vaya desapareciendo la incredulidad, pasemos tiempo con EL Señor.

2. CAMINAR CON DIOS: Sabemos que la escritura dice que sin fe es imposible agradar a Dios, pero debemos ver que esta escritura no está escrita de manera individual, en el versículo anterior dice «Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte y no fue hallado porque lo traspuso Dios. Porque sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan.» En esta escritura está hablando de la vida de Enoc, el aparece en pocas ocasiones en la Biblia, creció y vivió en un ambiente lleno de maldad, pero la escritura dice en Génesis 5 que Enoc caminó con Dios, de ningún otro antes se habla que haya caminado con Dios, solamente con Enoc y por su fe en Dios, fue premiado ya que no murió sino que desapareció porque Dios se lo llevó.

La vida de Enoc nos enseña que un hombre que camina con Dios tiene fe, vive por fe, cree en Él y no duda. El tener fe no solamente es creer en Dios, es creerle a Dios, ser obediente, caminar con Él de cerca, sin apartar la mirada, sin titubear y sin mirar atrás. Nuestra fe aumenta cuando caminamos con Dios, caminar con Él es hacer vida su palabra en nosotros en todo lugar, en todo tiempo, ante cualquier situación, caminar con Dios nos hace hombres y mujeres de fe. ¿Anhelamos que crezca nuestra fe? Caminemos con El Señor y hagamos viva su palabra en nosotros.

3. ALABAR Y DAR GRACIAS: Dar gracias generalmente lo hacemos para agradecer un favor recibido, cuando recibimos algún regalo o un bien material, porque podemos tocarlo con nuestras manos, pero dar gracias antes de recibir y ver eso que hemos pedido es actuar con fe. En el libro de Romanos 4:20-21 está hablando del padre de la fe, Abraham y dice “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”.

Aquí dice que Abraham se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, alabando al Señor, dando gracias, convencido que El era poderoso para hacer lo que le había prometido. La fe se fortalece cuando alabamos al Señor, sin haber recibido aquello que hemos pedido, cuando alabamos al Señor estamos mostrando un corazón lleno de fe, porque está seguro que cualquiera que sea la respuesta del Señor será buena, porque Dios no se equivoca. Podemos fortalecer nuestra fe cuando alabamos al Señor, es una certeza inexplicable la que viene al corazón cuando decimos, gracias y damos gloria a Dios por lo que va a hacer, sin haberlo visto nuestros ojos. Despojémonos de toda incredulidad, de nuestra falta de fe, digamos al Señor, creo ayuda mi incredulidad, no dudemos en nuestro corazón de lo que Dios puede hacer, el camino se hará más fácil, menos duro y prosigamos hacia la meta.


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