¿Incultura intencionada?

Escrito por el 7 de febrero de 2022

El nivel cultural de una sociedad y de los miembros que individualmente la componen, no depende del conocimiento que tienen de su propia identidad (nacional, cultural, lingüística, política, religiosa) y de las relaciones que establecen con ella, sino, precisamente, de lo que saben de los otros y de las interacciones que con ellos puedan mantener.

Saber mucho de lo que consideras tuyo y, por tanto, “normal”, no te hace más sabio si, simultáneamente, lo desconoces prácticamente todo de lo que caracteriza a otros miembros de la misma sociedad para los cuales la noción de “normalidad” es totalmente distinta. Es una evidencia flagrante de incultura, entre otros calificativos y ninguno positivo, tratar a los demás a partir de unos esquemas mentales, un léxico y una visión de su mundo que no son suyos, sino nuestros, ya que somos nosotros los que hablamos desde nuestra singular situación.

«Adquiere dimensiones colosales la ignorancia, la incultura, el desconocimiento que exhiben, de manera habitual, tantos medios de comunicación y tantos profesionales.»

Nadie se atrevería a presentar al papa Francisco como el gran rabino católico de Roma, al cardenal J.J. Omella como el gran muftí católico de Barcelona, al arzobispo de Valencia como patriarca, al obispo de Solsona como archimandrita, o referirse a la misa mayor de los domingos como el gran culto católico de alabanza y adoración. Si alguien así lo hiciera aparecería al instante como una persona indocumentada, carente de un nivel elemental de cultura que le incapacitaría, no sólo para ir por el mundo con el bagaje básico imprescindible, sino también para vivir en una sociedad civilmente madura que no ignora la diversidad de creencias, ideologías y opciones de pensamiento existentes en un país como el nuestro.

Pues exactamente eso es lo que pasa con el mundo protestante en nuestro país, cada día que sale el sol. Adquiere dimensiones colosales la ignorancia, la incultura, el desconocimiento que exhiben, de manera habitual, tantos medios de comunicación y tantos profesionales de este gremio, en relación a la que ya es la segunda opción religiosa de Catalunya y la Comunitat Valenciana y la tercera en las Illes Balears, tanto por el número de creyentes como de centros de culto, sean templos o capillas de una dimensión más reducida.

Un diario asegura, sin ruborizarse, en un pie de foto con la imagen de un pastor presbiteriano: “Este es el cura protestante que dice la misa protestante los domingos”. Es difícil acumular más inexactitudes en tan pocas palabras. Porque con un poco de cultura general bastaría para no hacer el ridículo y no hay que ser un Einstein de la Reforma protestante para saber que al frente de las comunidades, congregaciones o iglesias protestantes hay pastores, los cuales, por cierto, no celebran misa, sino que presiden los cultos y predican sin que, por otro lado, sea necesario ser pastor para hacerlo. En honor a la verdad, hay que reconocer que en cuanto al día de la semana han acertado, a cada uno lo suyo, aunque sea a los que meten la pata siempre. Con todo, los domingos los protestantes celebran cultos y no misas.

Otro diario, de los de mayor tirada en el país, informa que en cuatro de los nueve distritos barceloneses ya hay más “iglesias evangelistas” que católicas. Así pues, por lo que parece, Mateo, Marcos, Lucas y Juan deben andar muy atareados y no pueden con su agenda. Estos son los cuatro evangelistas y, como mucho, se les podría llamar así a los que predican el Evangelio, término generalmente usado para referirse a los que no son pastores, pero no al conjunto de una comunidad ni mucho menos a un edificio físico. Supongo que, en realidad, se refieren a iglesias protestantes o, en todo caso, evangélicas, pero no evangelistas. Produce cierta vergüenza leer noticias así, sobre todo ante amigos alemanes, suizos, británicos, norteamericanos o escandinavos. En un lugar donde, aunque parezca extraño, aún hay quien habla catalán, una radio pública informa sobre una matanza protagonizada en un templo bautista de Texas por un chiflado armado con fusiles y metralletas. Para ampliar la información, aclaran que ha habido muchas víctimas porque al ser domingo, como es lógico, todo el mundo estaba en misa. Francamente, si esto es cierto y todos estaban en misa, ¿cómo son posibles tantos muertos y heridos en un templo protestante donde no celebran misa y no, al contrario, en una iglesia católica donde sí la celebran? Totalmente incomprensible, por más que ya se sabe que en los Estados Unidos hacen cosas raras…

Miro una película de suspense que se desarrolla en un país escandinavo y una pareja que ha perdido un familiar comenta que, al día siguiente, irá a la iglesia para hablar de la organización del funeral con el cura. Y dicho y hecho. Un día después, les ves a ambos en un templo donde no hay imágenes, ni pila de agua bendita en la entrada, ni santos, ni vírgenes por las paredes, ni confesionarios. Y, mira por dónde, resulta que hablan con una mujer. ¿Será que el cura ha llegado tarde a la cita, la ha olvidado o los católicos ya admiten mujeres en el sacerdocio? Pues, no. Se trata de un templo protestante, donde no tienen curas sino pastores y, en este caso, pastora, pista ésta más que suficiente para comprender que la iglesia no es católica.

Pero nadie se disculpa nunca ante estos errores, propios de gente indocumentada, inculta e ignorante en materia de cultura religiosa, ni nadie rectifica de cara al futuro. Quizás, un día, sin que nadie deba renunciar a sus ideas, creencias o convicciones, hablaremos con conocimiento de causa y con respeto de las ideas, creencias y convicciones de los otros. Al fin y al cabo, todos somos otros para los otros. También nosotros.

– Página web: https://www.actualidadevangelica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=13931:incultura-religiosa&catid=52:opinion-portada


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