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Laboratorio de pensamiento es un programa presentado y dirigido por Carlos Fumero. Los conflictos están presentes de forma inevitable en todos los ámbitos de nuestra vida y, por tanto, también en las familias. puede decirse que, si hay vida, se producirán con toda seguridad conflictos; por el contrario, la ausencia de conflictos señala una vida anodina, de baja calidad, mortecina, agotada, próxima a la desaparición de la persona y del grupo.

Si los conflictos se enfocan y gestionan de manera inadecuada, pueden entonces acarrear un gran daño a las personas, haciendo imposible la convivencia entre grupos y sujetos, entre los miembros de la familia. pero, si se saben enfocar adecuadamente, pueden ser una herramienta muy útil para el desarrollo personal y grupal, para la mejora y solución de las dificultades que conlleva la convivencia.

El problema es que casi nunca nos han enseñado cómo abordar de forma positiva los conflictos, se trata de algo que hemos ido aprendiendo desde la práctica, a base de ensayo y error.

¿Qué son los conflictos?

Puedes preguntar a tu pareja, a tus amigos, a tus compañeros de trabajo qué son los con-flictos, que los definan con una sola palabra. Seguro que te dirán que son lucha, pelea, dificultades, confrontación, enfrentamiento, combate... y otras palabras parecidas. Algo parecido dice el Diccionario de la Real Academia cuando lo define como “combate, lucha, pelea”, “enfrentamiento armado” o “apuro, situación desgraciada y de difícil salida”.Y es que los conflictos tienen muy mala prensa.

Se asocian con violencia y guerra, con-fundiendo el problema con una de sus soluciones. son experiencias desagradables, que consumen mucha energía personal y sobre los que no hemos recibido apenas formación para saber gestionarlos adecuadamente. aunque tienen habitualmente una connotación negativa y tratamos de evitarlos, pueden ser una fuente de aprendizaje y de mejora si sa-bemos entenderlos mejor y los definimos desde otro punto de vista que no sea negativo.