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Siendo muy objetivo pienso en los problemas que me habría evitado a lo largo de mi vida, si no hubiera obrado neciamente en muchas ocasiones en que era necesario ser sabio. La necedad no es otra cosa que el ejercicio que hacen los ignorantes, de su propia ignorancia.

A veces hacen una exhibición orgullosa o presuntuosa de lo ignorantes que son, con un alarde propio de quienes no saben lo que deberían saber.

En la vida cotidiana nos encontramos con estas personas, que incluso pueden llegar a ocupar altos cargos públicos, porque siempre habrá quienes se identifiquen con ellos, porque son sus iguales.

Triste futuro de los países que los gobiernan los necios, porque revela que son mayoría quienes se niegan a saber y se mantienen tercamente en su ignorancia.

De igual modo es triste ver como en la vida cristiana, también hay necios que exhiben su ignorancia, disfrazada de seguir ejemplos tan necios como ellos mismos.

La Biblia en su infinita Sabiduría nos advierte acerca de los necios y de la necedad y nos demanda respuestas concretas para no ser necios y no caer en la necedad.

Si no diéramos respuesta a esta demanda, penoso será también nuestro futuro