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Este es el devocional del programa amigos que nos presenta William Muñoz. El apóstol Juan en su evangelio en el capítulo 5 nos relata esta historia, y la ubica en el estanque de Betesda, lugar ubicado cerca de la Puerta de las Ovejas y que tenía cinco pórticos. Estos eran lugares para guarecerse de la lluvia o del sol. Nos dice el versículo 3, que allí yacía multitud de enfermos de toda clase, incluyendo paralíticos. Nos podemos imaginar el lugar saturado de gente, los pórticos llenos, y seguramente muchos de los allí establecidos estaban a la intemperie.

Yacían allí por meses y meses esperando una oportunidad para ser sanados. Nos cuenta el versículo 4 que una vez al año, un ángel movía las aguas y el primero que descendía al estanque quedaba sano de cualquier enfermedad. El lugar llamado Betesda, en el idioma original significa “Casa de Misericordia” y hoy, con bastante certeza, se le relaciona con el estanque doble que está ubicado en la Iglesia de Santa Ana en el actual Jerusalén.

Seguramente a ese lugar concurrían muchos judíos para llevar alimentos y limosnas a los enfermos. Además que las leyes de relaciones sociales en Levítico establecían una preocupación por los pobres. El editor de la Biblia Plenitud, en la parte tocante al Nuevo Testamento en la página 1349, en su nota al pie de página nos dice que “la última frase del verso 3 y todo el verso 4, se omiten en algunos manuscritos griegos antiguos de Juan. Algunos especialistas creen que el mover de las aguas se debía a un manantial intermitente. Independientemente del origen del fenómeno, el testimonio de la gracia sanadora de Cristo estaba presente”.