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Cuántos han puesto los ojos en amigos o familiares cristianos de no buen testimonio y esto ha servido de excusa para no adquirir compromiso con el Señor, pero nuestro modelo a seguir es el carácter de Jesús.

Desarrollar el carácter de Cristo es tarea ineludible del cristiano, pues Dios mira el corazón, y el carácter tiene su fundamento en el corazón de la persona, por tanto, es necesario guardarlo sobre toda cosa guardada. Dios quiere formar en nosotros el carácter de Cristo, pero depende de nosotros y de cuánto permitamos la guía del Espíritu Santo.

Pablo nos exhorta diciendo: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” Efesios 4:22-24. Se trata de una nueva vida que inicia con una renovación de nuestra manera de pensar para que podamos vivir la voluntad de Dios que es buena, agradable y perfecta.

Dios es nuestro ayudador si queremos desarrollar el carácter y alcanzar madurez espiritual. La Biblia dice: Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.” Juan 3:30, es decir que tenemos que dejar vivir a Cristo en nosotros, y así poder caminar en integridad, mansedumbre, justicia, bondad y humildad. Un carácter como el de Cristo sólo se logra cuando nos mantenemos en intimidad con él.

Dice el salmista: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.