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El Nuevo Testamento utiliza dos verbos en griego que expresan arrepentimiento: los verbos metanoeo y meta­melomai. Se puede decir que estos dos verbos pueden significar: Cambio total, tanto en el pensamiento, como en la conducta y en la manera de vivir, resultando en un cambio completo de los pensamientos y actitudes con respecto al pe­cado y a la justicia.

El arrepentimiento ordena a cada pecador que abandone su rebelión, y tome la bandera blanca de rendición para en­trar al Reino de Dios. El pecador debe cambiar de parecer en lo relacionado al pecado y a Dios; esto dará como resultado el apartarse del pecado y acercarse a Dios. En otras palabras, el arrepentimiento afecta la totalidad de la vida del pecador. En el Nuevo Testamento, esta palabra hace referencia al cambio de parecer, e involucra tanto el apartarse del pecado como el acercarse a Dios.

Así, el arrepentimiento lleva al pecador a que asuma la culpa de su condición pecaminosa ante Dios y a colocarse de su lado. Es un modo de pensar permanente, un aborreci­miento continuo del mal. Por los dos pasajes citados arriba entendemos que el arrepentimiento bíblico, auténtico, ge­nuino, se demuestra en la vida del creyente por sus frutos.

El arrepentimiento ordena a cada pecador que abandone su rebelión, y tome la bandera blanca de rendición para en­trar al Reino de Dios.