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Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido. (2 Timoteo 3:13-14)

El otro día escuché una frase impactante que decía "Mientras en este universo haya otra voluntad con la libertad de no seguir a Dios, el mal podrá hallar un lugar." W. Young Y es que en vida siempre va a existir la maldad, y como cristianos no estamos exentos de tener relación o cruzarnos en el camino con personas que tienen maldad en su corazón. Podemos pensar que estamos rodeados de gente buena y nosotros sentirnos buenos, pero la escritura dice en el libro de Marcos 10:18 " Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios."

Según el diccionario bíblico la maldad es "un estado mental de desprecio hacia la justicia, la rectitud, la verdad y el honor, empieza con la disposición nuestra mente y luego se exterioriza en nuestros actos." A lo largo de la escritura vamos a encontrar muchas palabras que hablan de los hombres malos, de los engañadores, de los que tienen maldad en su corazón, habla de los hombres impíos, injuriosos, insensatos, hombre que siembran división, hombres que hacen el mal.

Esta escritura del libro de Timoteo ha impactado mucho mi corazón, porque en momentos de nuestra vida vamos a padecer quizás persecución, nuestros ojos van a ver injusticias, dolor o sufrimiento causado por la maldad de los hombres, pero que debemos hacer? Debemos persistir en lo que hemos aprendido!

Estamos viviendo tiempos difíciles y muchos países están saliendo poco a poco de un confinamiento por motivos de una pandemia de muerte, tiempo durante el cual ha bajado el índice de robos, asesinatos, protestas y manifestaciones, sin embargo ahora que todo va volviendo poco a poco a la normalidad, tristemente el corazón del hombre vuelve a la maldad, vuelve a ofender, vuelve a ir en contra de su prójimo, vuelve a hacer las mismas cosas que siguen en su corazón.

La escritura de hoy dice que los malos hombres van engañando y siendo engañados, ellos irán de mal en peor, pero nosotros que queremos agradar y permanecer en El Señor debemos, PERSISTIR EN LO QUE HEMOS APRENDIDO, persistir es mantenerse, es lo contrario a desistir, es estar firme y quieto, sin tambalearse, sin moverse y sin abandonar.

Podemos ver actos de maldad cerca de nosotros o que vuelven a levantarse en muchos países, pero lo que nos corresponde es persistir, como dice la escritura, mantenernos en lo que hemos aprendido, firmes en lo que EL Señor nos ha enseñado, haciendo siempre lo correcto, haciendo su voluntad, buscando ser cada día más como Jesús, caminando en Su amor, en eso debemos persistir y quitar nuestros ojos de lo malo que otros puedan hacer.

Las cosas malas, las malas acciones, las malas intenciones, las malas actitudes, los hombres con maldad siempre van a existir, pero nosotros podemos tomar una actitud diferente, PERSISTIENDO SIEMPRE EN LO QUE HEMOS APRENDIDO, en la palabra de Dios y viviendo en lo que estamos convencidos que es lo correcto, viviendo sencillamente en la bondad de Dios que es la mejor medicina para que la maldad de otros no llegue nunca hasta nuestro corazón.

"Todo hombre prudente procede con sabiduría; Mas el necio manifestará necedad". (Proverbios 13:16)

Existe una frase que dice que “la prudencia es la fuerza de los débiles”, porque aunque estamos muchas veces en debilidad, el ser prudentes nos ayuda a vencer ciertos obstáculos que la imprudencia no los podría vence.

Ser prudente es ser cuidadoso, sensato, discreto, precavido, que evita problemas… Según el diccionario la prudencia es "la capacidad de pensar ante acontecimientos o situaciones, pensar acerca de posibles riesgos o circunstancias para evitar y no recibir daños o problemas innecesarios", la prudencia nos hace ser precavidos, tener madurez, ser previsores, en otras palabras: pensar antes de actuar. Ser prudente es esa virtud que tienen las personas para desenvolverse de manera justa y sobre todo de manera adecuada a la situación que les toca vivir.

Por el contrario la necedad es ser imprudente, actuar sin pensar, sin prevenir, sin tener en cuenta nada, alguien que no se detiene a pensar ni reflexiona.

En nuestros días estamos llenos de personas imprudentes, hay imprudencia para hablar y decir cosas fuera de lugar, somos imprudentes cuando tomamos el lugar en la vida de otros que no nos corresponde, también actuamos imprudentemente cuando preferimos comentar un asunto en vez de ser discretos, en muchos momentos todos hemos sido imprudentes, pero no se trata de no cometer nunca un error, se trata de NO PERMANECER en ese error y aprender cada día a ser más prudentes, hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy...

Cómo es nuestro caminar diario respecto a la prudencia en los días que estamos viviendo? La escritura de hoy dice en Proverbios 13:16 que todo hombre que es prudente procede o actúa con sabiduría,el hombre prudente actúa con conocimiento o con inteligencia, pero el hombre necio manifiesta su necedad.

Vienen días en los que debemos manifestar el ser prudentes y no actuar con falta de sabiduría, pensar antes de actuar, la prudencia es sumamente importante en este tiempo para salvar vidas, no solo la nuestra sino la de muchos que están a nuestro alrededor, como dice la palabra procedamos con sabiduría, al salir del confinamiento poco a poco no pensemos que ya todo ha pasado, seamos prudentes, actuemos con sabiduría como El Señor nos enseña en su palabra.

Cuando somos prudentes El Señor está con nosotros recordemos que la falta de sabiduría y la imprudencia pueden traer a nuestra vida posibles riesgos o circunstancias difíciles, pidamos a Dios sabiduría y prudencia en este y en todo tiempo para no sufrir daños y tener problemas innecesarios que podríamos haber evitado.

Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. Salmo 94:19

"No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero si puedes evitar que hagan nido en ella." Martín Lutero Una frase muy sabia, porque cuántas cosas pasan por nuestra mente cada día, según estudios científicos se estima que tenemos un promedio de 60,000 pensamientos al día y que la mayoría de esos pensamientos pueden ser negativos, repetitivos o de eventos pasados.

Cómo son nuestros pensamientos? ¿Qué pensamos a lo largo del día? Si podemos tener un promedio de 60,000 pensamientos al día, qué pensamientos son más repetitivos, en da vueltas y vueltas nuestra mente o qué cosas negativas nos hacen perder el sueño, la tranquilidad y la paz?

El Salmo 94 nos da una escritura preciosa porque nos alienta a no permitir que nuestra mente tome el control de nuestras acciones y nos llene de dudas y preocupaciones. El Salmo 94 dice "cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría", una mente puede llenarse de dudas, de temores al futuro, de incertidumbre, puede llenarse de angustia pensando en lo que está por venir o pensando en las cosas presentes a las que no vemos salida, pero es allí donde la consolación de Dios viene para renovar nuestra esperanza y nuestra alegría.

El consuelo de Dios es el mejor aliento para un corazón preocupado o ansioso, generalmente consolar es ayudar a una persona a que por medio de los gestos de amor y las palabras suaves y de afecto, pueda sentirse confortado y aliviado, aunque el problema quizás persiste de momento, el corazón se siente aliviado y llega un rayo de alegría al corazón.

Dios consuela a sus hijos, como un padre, se acerca, nos abraza, nos demuestra su amor y su comprensión, porque Dios es un Dios de consolación. Debemos leer la palabra de Dios cada día sobre todo cuando estamos tristes y sin esperanza, porque en ella está la consolación que Dios nos da, recordándonos todas las cosas que Él ha hecho por nosotros y de dónde nos ha sacado, cómo nunca nos ha desamparado y cómo nos ha prometido la victoria y el estar con nosotros todos los días hasta el fin.

Si hoy necesitamos consuelo, si nos sentimos desalentados o desanimado, no dejemos que nuestra mente se llene de dudas o que multitud de pensamientos negativos, repetitivos o sin esperanza nos llenen el corazón de angustia, recibamos el consuelo de Dios que se encuentra en Su palabra para que nuestro corazón tome aliento, dé un respiro y podamos seguir adelante porque hay mucho camino por recorrer!