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"De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos." (Mateo 18:3)

"Lo maravilloso de los niños es que cualquier cosa es maravillosa", citaba una frase acerca de lo diferente que es ver la vida a través de los ojos de un niño. Para los niños la vida es nueva, llena de emoción y descubrimiento.

Los niños no piensan en el pasado, ni piensan afanadamente en el futuro por eso gozan tanto del presente. Un niño tiene una enorme confianza en sí mismo y no teme al fracaso, piensa que puede hacer cualquier cosa que desee y la puede alcanzar, nada parece demasiado difícil de lograr y nada se ve imposible de realizar. Los ojos de niño están llenos de pureza, de fe y alegría.

El la escritura del libro de Mateo Jesús nos dice tan sabiamente, que si no volvemos y nos hacemos como niños, no entraremos en el reino de los cielos. Realmente el ser otra vez como niños no habla de vivir sin importar las consecuencias, ni de hacer cosas imprudentes y fuera de lugar.

El volver a ser como niños es vivir cada día de una forma maravillosa, vivir cada día como algo nuevo, con emoción, con fe y con alegría, viviendo cada momento del día y disfrutando de lo que hacemos sin ansiedad de lo que viene después.

Un niño mira a sus padres y se siente seguro, no desconfía si lo aman o no lo aman, no sufre pensando si tendrán suficiente provisión para vivir, para comer, para vestir, para vivir la vida.

Sencillamente sabe que ellos tienen la solución de cualquier cosa que él necesite. Para un niño cada día es un nuevo descubrimiento, lleno de retos no de problemas, mira en cada obstáculo una oportunidad de saltar y no una muralla que le detiene en su camino.

Debemos hacernos como niños, decía El Señor para llevar las cosas con paz y gozo aunque no sean tan agradables, aunque duela a veces y sea incómodo, aunque no tengamos todo seguro, enfrentando la vida con alegría y con fe. Un niño puede llorar, pero pronto vuelven a tener una sonrisa en su rostro.

De hecho los niños según los últimos estudios realizados, son los que mejor han llevado este tiempo de confinamiento y los que más reconocen que deben usar la mascarilla y tienen plena conciencia de tener las manos limpias, para un niño su mundo feliz puede volverse un pequeño espacio siempre y cuando se sienta seguro.

Pidamos al Señor que nos regale un corazón con la gracia, la fe, la alegría y la paz que vive un niño, confiando en que El Padre nos ama y está pendiente de nosotros a cada momento, descansando en la certeza que estamos seguros bajo Su protección, sin afanarnos por todo lo que nos falta recorrer y sin frustrarnos por todo lo que no hemos podido alcanzar.

Pidamos al Señor un corazón como el de un niño lleno de gozo, lleno de fe, que cree que todo es posible y que no se derrumba ante la adversidad porque confía en Su padre del Cielo y descansa en Su poder.

Que El Señor nos regale un corazón como el de un niño que aunque llora, vuelve a sonreír e inexplicablemente rápidamente vuelve a sentirse feliz!

Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido. (2 Timoteo 3:13-14)

El otro día escuché una frase impactante que decía "Mientras en este universo haya otra voluntad con la libertad de no seguir a Dios, el mal podrá hallar un lugar." W. Young Y es que en vida siempre va a existir la maldad, y como cristianos no estamos exentos de tener relación o cruzarnos en el camino con personas que tienen maldad en su corazón. Podemos pensar que estamos rodeados de gente buena y nosotros sentirnos buenos, pero la escritura dice en el libro de Marcos 10:18 " Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios."

Según el diccionario bíblico la maldad es "un estado mental de desprecio hacia la justicia, la rectitud, la verdad y el honor, empieza con la disposición nuestra mente y luego se exterioriza en nuestros actos." A lo largo de la escritura vamos a encontrar muchas palabras que hablan de los hombres malos, de los engañadores, de los que tienen maldad en su corazón, habla de los hombres impíos, injuriosos, insensatos, hombre que siembran división, hombres que hacen el mal.

Esta escritura del libro de Timoteo ha impactado mucho mi corazón, porque en momentos de nuestra vida vamos a padecer quizás persecución, nuestros ojos van a ver injusticias, dolor o sufrimiento causado por la maldad de los hombres, pero que debemos hacer? Debemos persistir en lo que hemos aprendido!

Estamos viviendo tiempos difíciles y muchos países están saliendo poco a poco de un confinamiento por motivos de una pandemia de muerte, tiempo durante el cual ha bajado el índice de robos, asesinatos, protestas y manifestaciones, sin embargo ahora que todo va volviendo poco a poco a la normalidad, tristemente el corazón del hombre vuelve a la maldad, vuelve a ofender, vuelve a ir en contra de su prójimo, vuelve a hacer las mismas cosas que siguen en su corazón.

La escritura de hoy dice que los malos hombres van engañando y siendo engañados, ellos irán de mal en peor, pero nosotros que queremos agradar y permanecer en El Señor debemos, PERSISTIR EN LO QUE HEMOS APRENDIDO, persistir es mantenerse, es lo contrario a desistir, es estar firme y quieto, sin tambalearse, sin moverse y sin abandonar.

Podemos ver actos de maldad cerca de nosotros o que vuelven a levantarse en muchos países, pero lo que nos corresponde es persistir, como dice la escritura, mantenernos en lo que hemos aprendido, firmes en lo que EL Señor nos ha enseñado, haciendo siempre lo correcto, haciendo su voluntad, buscando ser cada día más como Jesús, caminando en Su amor, en eso debemos persistir y quitar nuestros ojos de lo malo que otros puedan hacer.

Las cosas malas, las malas acciones, las malas intenciones, las malas actitudes, los hombres con maldad siempre van a existir, pero nosotros podemos tomar una actitud diferente, PERSISTIENDO SIEMPRE EN LO QUE HEMOS APRENDIDO, en la palabra de Dios y viviendo en lo que estamos convencidos que es lo correcto, viviendo sencillamente en la bondad de Dios que es la mejor medicina para que la maldad de otros no llegue nunca hasta nuestro corazón.

"Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón." (Salmo 31:24)

"Donde haya un árbol que plantar, plántalo. Allá donde haya un error que enmendar, enmienda. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú." G. Mistral.

El esfuerzo es esa parte de la vida diaria que cada día debemos hacer cuando las cosas no resultan todo lo fácil, todo lo rápido y todo lo cómodo que quisiéramos. Casi a todo el mundo le gusta disfrutar de una bendición, pero cuando se trata de esfuerzo muchos prefieren esquivarlo, darle la vuelta o ver la forma en la que no tengan que realizarlo.

En muchos pasajes de la palabra de Dios habla que el pueblo de Dios debe ser esforzado, porque el esfuerzo marca la diferencia, el esfuerzo hace que las cosas sean posibles y permite que alcancemos cosas que pueden ser para bendición propia y de muchos. Cada uno enfrentamos el día a día y siempre habrá que hacer un esfuerzo, quizás levantarse temprano por la mañana, hacer todas aquellas cosas que Dios ha puesto en nuestra mano hacer y no dejarlas de lado, necesitamos esforzarnos en comenzar ahora otra nueva etapa en nuestras vidas, en el trabajo, los estudios, nuestra propia vida y nuestra casa.

En el salmo 31 nos anima una vez más a ser un pueblo esforzado, hay momentos en los que no necesitamos hacer un esfuerzo físico sino más bien un esfuerzo en nuestro ánimo y aliento para seguir adelante, quizás volver a la rutina y al diario vivir nos hace sentir cansados y sin fuerzas, con poco ánimo, quizás las cosas nos cuesten más, es en ese momento cuando EL Señor nos dice "Esfuérzate tú que esperas en Jehová y tome aliento vuestro corazón".

Los que esperan en Jehová, levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán, todo esfuerzo para los que esperan en El Señor es una bendición, porque tendremos el respaldo de Dios, la palabra de Dios NO dice que no correremos o que no caminaremos, porque el esfuerzo lo debemos hacer, pero como esperamos en El Señor su promesa es que haciendo nosotros nuestra parte El hará la suya, así es como correremos sin cansarnos, andaremos sin fatigarnos y levantaremos alas como las águilas aunque no podamos volar.

Esperar en Dios no es sentarse y esperar sin mover un dedo, esperar en Dios es hacer mi mayor esfuerzo caminar, correr, trabajar, hacer, empezar, tomar acción y El nos dará su gracia para lograr aquello que deseamos y renovará nuestras fuerzas para que no desmayemos.

Esfuérzate hoy y tome aliento tu corazón, espera en El Señor y haz tu mayor esfuerzo en todo, si tienes que volver a trabajar, trabaja con amor, esmero, efectividad y eficacia, todo lo que hagas no busques el lado fácil, hazlo con excelencia, dando el máximo de ti, porque en el esfuerzo está la bendición y el cumplimiento de las promesas de Dios.

Haz tu mejor parte y EL Señor hará la suya que es perfecta y que mueve lo imposible, tome aliento vuestro corazón!

"Todo hombre prudente procede con sabiduría; Mas el necio manifestará necedad". (Proverbios 13:16)

Existe una frase que dice que “la prudencia es la fuerza de los débiles”, porque aunque estamos muchas veces en debilidad, el ser prudentes nos ayuda a vencer ciertos obstáculos que la imprudencia no los podría vence.

Ser prudente es ser cuidadoso, sensato, discreto, precavido, que evita problemas… Según el diccionario la prudencia es "la capacidad de pensar ante acontecimientos o situaciones, pensar acerca de posibles riesgos o circunstancias para evitar y no recibir daños o problemas innecesarios", la prudencia nos hace ser precavidos, tener madurez, ser previsores, en otras palabras: pensar antes de actuar. Ser prudente es esa virtud que tienen las personas para desenvolverse de manera justa y sobre todo de manera adecuada a la situación que les toca vivir.

Por el contrario la necedad es ser imprudente, actuar sin pensar, sin prevenir, sin tener en cuenta nada, alguien que no se detiene a pensar ni reflexiona.

En nuestros días estamos llenos de personas imprudentes, hay imprudencia para hablar y decir cosas fuera de lugar, somos imprudentes cuando tomamos el lugar en la vida de otros que no nos corresponde, también actuamos imprudentemente cuando preferimos comentar un asunto en vez de ser discretos, en muchos momentos todos hemos sido imprudentes, pero no se trata de no cometer nunca un error, se trata de NO PERMANECER en ese error y aprender cada día a ser más prudentes, hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy...

Cómo es nuestro caminar diario respecto a la prudencia en los días que estamos viviendo? La escritura de hoy dice en Proverbios 13:16 que todo hombre que es prudente procede o actúa con sabiduría,el hombre prudente actúa con conocimiento o con inteligencia, pero el hombre necio manifiesta su necedad.

Vienen días en los que debemos manifestar el ser prudentes y no actuar con falta de sabiduría, pensar antes de actuar, la prudencia es sumamente importante en este tiempo para salvar vidas, no solo la nuestra sino la de muchos que están a nuestro alrededor, como dice la palabra procedamos con sabiduría, al salir del confinamiento poco a poco no pensemos que ya todo ha pasado, seamos prudentes, actuemos con sabiduría como El Señor nos enseña en su palabra.

Cuando somos prudentes El Señor está con nosotros recordemos que la falta de sabiduría y la imprudencia pueden traer a nuestra vida posibles riesgos o circunstancias difíciles, pidamos a Dios sabiduría y prudencia en este y en todo tiempo para no sufrir daños y tener problemas innecesarios que podríamos haber evitado.

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:6)

Durante los últimos días estamos viendo muchas imágenes sorprendentes de miles de personas en diferentes países del mundo, que sin ninguna dificultad ni problema están doblando una de sus rodillas y bajando sus cabezas en señal de apoyo y buscando con sus protestas que se aplique la justicia y se deje atrás el racismo en cada nación.

Tristemente a veces es tan sencillo mostrar solidaridad y doblar rodillas porque todo el mundo lo hace o por una causa común, pero en el fondo de los corazones no hay un quebrantamiento de sincero corazón. El mundo se pone de rodillas, pero tristemente siguen de pie ante Dios. En tiempos antiguos, los hombres se arrodillaban ante los señores feudales y reyes en señal de respeto, obediencia y lealtad, hoy en día es difícil que una personas doble rodillas y más difícil aún es doblegar el corazón.

La escritura de hoy dice que nos humillemos bajo la poderosa mano de Dios para que Él nos exalte cuando fuere tiempo, echando toda nuestra ansiedad sobre Él porque Él tiene cuidado de nosotros. Estas dos palabras se unen en esta escritura haciéndonos ver que una de las formas en las que podemos humillar nuestro corazón ante El Señor es echando toda nuestra ansiedad sobre El.

Humillarse bajo la poderosa mano de Dios quita mis manos de cualquier cosa que me sostenga y hace que me rinda a Su perfecta voluntad. Muchas veces nos aferramos a cosas en el corazón para sentirnos seguros y aún la preocupación y la ansiedad se vuelven parte de nuestro diario vivir y no la entregamos completamente porque mantienen activa nuestra mente a pesar de hacernos daño. Pero cuando tomamos la decisión de humillarnos ante la poderosa mano de Dios los argumentos sobran, el orgullo se abate y dejamos que El sea Dios sobre nuestra vida.

Estamos viviendo tiempos de quebrantamiento mundial en salud, en economía, en relaciones, en trabajo y en muchas cosas, es tiempo de vivir con un corazón que se quebranta y dobla sus rodillas ante El Señor.

Así que cuando veamos a personas que por una causa doblan sus rodillas sin ninguna mortificación y delante de miles de espectadores, no olvidemos humillar nuestros corazones delante del Señor y doblar nuestras rodillas ante el Rey del universo, hace cuánto que no doblamos rodillas ante nuestro Dios? Para nosotros los cristianos, es tiempo de doblar rodillas ante Dios, para vivir de pie ante el mundo!

Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. Salmo 94:19

"No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero si puedes evitar que hagan nido en ella." Martín Lutero Una frase muy sabia, porque cuántas cosas pasan por nuestra mente cada día, según estudios científicos se estima que tenemos un promedio de 60,000 pensamientos al día y que la mayoría de esos pensamientos pueden ser negativos, repetitivos o de eventos pasados.

Cómo son nuestros pensamientos? ¿Qué pensamos a lo largo del día? Si podemos tener un promedio de 60,000 pensamientos al día, qué pensamientos son más repetitivos, en da vueltas y vueltas nuestra mente o qué cosas negativas nos hacen perder el sueño, la tranquilidad y la paz?

El Salmo 94 nos da una escritura preciosa porque nos alienta a no permitir que nuestra mente tome el control de nuestras acciones y nos llene de dudas y preocupaciones. El Salmo 94 dice "cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría", una mente puede llenarse de dudas, de temores al futuro, de incertidumbre, puede llenarse de angustia pensando en lo que está por venir o pensando en las cosas presentes a las que no vemos salida, pero es allí donde la consolación de Dios viene para renovar nuestra esperanza y nuestra alegría.

El consuelo de Dios es el mejor aliento para un corazón preocupado o ansioso, generalmente consolar es ayudar a una persona a que por medio de los gestos de amor y las palabras suaves y de afecto, pueda sentirse confortado y aliviado, aunque el problema quizás persiste de momento, el corazón se siente aliviado y llega un rayo de alegría al corazón.

Dios consuela a sus hijos, como un padre, se acerca, nos abraza, nos demuestra su amor y su comprensión, porque Dios es un Dios de consolación. Debemos leer la palabra de Dios cada día sobre todo cuando estamos tristes y sin esperanza, porque en ella está la consolación que Dios nos da, recordándonos todas las cosas que Él ha hecho por nosotros y de dónde nos ha sacado, cómo nunca nos ha desamparado y cómo nos ha prometido la victoria y el estar con nosotros todos los días hasta el fin.

Si hoy necesitamos consuelo, si nos sentimos desalentados o desanimado, no dejemos que nuestra mente se llene de dudas o que multitud de pensamientos negativos, repetitivos o sin esperanza nos llenen el corazón de angustia, recibamos el consuelo de Dios que se encuentra en Su palabra para que nuestro corazón tome aliento, dé un respiro y podamos seguir adelante porque hay mucho camino por recorrer!