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Argentina, más cerca del aborto legal.

La palabra aborto en Argentina era tabú y no se podía mencionar en un canal de televisión. Ocurría hasta hace solo tres años, según explica a RTVE Ana Correa, escritora y una de las fundadoras del movimiento "Ni una Menos", el grito que en 2015 movilizó a millones de argentinas contra los feminicidios e impulsó la marea verde a favor del aborto.

"Fuimos metiendo en la agenda pública el tema de la violencia machista y el aborto. Que el aborto esté criminalizado es una forma de violencia de género institucional", afirma Correa, para quien es un "enorme gesto que el presidente promueva el proyecto de ley para legalizar el aborto". Es una decisión inédita que la iniciativa salga de la Casa Rosada.

El presidente argentino, Alberto Fernández, anunció el 1 de marzo que en 10 días presentaría al Congreso un proyecto de ley para legalizar el aborto en el tiempo inicial del embarazo. Y lo hizo con estas palabras: "La existencia de la amenaza penal ha sido ineficiente y ha condenado a muchas mujeres a recurrir a prácticas abortivas en la clandestinidad, poniendo en riesgo su salud y a veces su vida misma”.

Miles de abortos clandestinos

Muchas mujeres argentinas comparten estos días lágrimas de alegría y optimismo. Las encuestas indican que una mayoría social es partidaria del aborto.

"Desde 1921, que tenemos el código penal, la penalización no logró el objetivo de que no se hagan abortos. No salvamos vidas, al contrario se mueren más mujeres", asegura Nelly Minyersky, una veterana abogada. El aborto es ilegal salvo en casos de violación o riesgo de salud para la madre. Pero las argentinas encuentran la forma. Se estima que cada año abortan unas 500.000 mujeres y alrededor de 50 mueren. Las más vulnerables y con pocos recursos acuden a métodos peligrosos como el tallo del perejil.

"Tenemos miles de hospitalizaciones por abortos hechos en condiciones completamente antihigiénicas, clandestinas, ¿qué vida estamos defendiendo?", se pregunta Nelly. Y añade: "No vamos a poder hablar de democracia, de estado de derecho, de igualdad, si a las mujeres se nos impone tener hijos. Es una discriminación".

A sus casi 91 años, Nelly Minyersky es una de las pioneras de la campaña nacional por el aborto legal, seguro y gratuito lanzada hace más de una década. Participó en la redacción del proyecto de ley que por primera vez se votó en el congreso en 2018. Fueron meses de maratonianas sesiones y masivas movilizaciones. El debate social, pañuelazos verdes y celestes (a favor y en contra del aborto), también estaba en la calle. La Cámara de los Diputados lo aprobó pero el Senado terminó tumbando el proyecto por siete votos de diferencia.

"Me parece absurdo en ese paquete de derechos incluir el derecho del aborto, que no es un derecho, no hay derecho a matar a alguien, ninguna mujer tiene que pasar por un aborto", reivindica en cambio Ana Belén Marmora, activista pro vida y asesora parlamentaria. Critica al presidente argentino que su prioridad no sea atender las deficiencias del sistema sanitario: "La tarea del estado es velar por todas las condiciones necesarias para que ninguna mujer tenga que pasar por ese flagelo que llamamos aborto".

El poder de la Iglesia Católica

En la Iglesia Católica argentina hay preocupación por las decididas intenciones del presidente. Para el Día Internacional de la Mujer, la Conferencia Episcopal ha convocado una misa en la basílica de Luján con el lema "Sí a las mujeres, sí a la vida".

En una carta abierta, las Iglesias Evangélicas de Argentina también rechazan el proyecto sobre el aborto. "Sorprende que siendo un tema de tanta profundidad y que causa división y debate entre los argentinos se pretenda ignorar dicha realidad e imponer por trámite exprés una postura de pensamiento único", señala el texto, que considera "inaceptable que se haya invisibilizado el derecho a la vida de los seres humanos durante su gestación". Sugieren además una consulta popular.

Si Argentina legaliza el aborto se convertirá en el país más grande de Latinoamérica en garantizar la interrupción voluntaria del embarazo. Solo Cuba y Uruguay permiten abortar sin condiciones en las primeras semanas. El escenario varía. Desde las restricciones en Chile o México, aunque el estado de Oaxaca y ciudad de México lo han despenalizado, hasta la prohibición absoluta y condena de cárcel para las mujeres salvadoreñas y hondureñas.

Siguen días de activismo en Argentina y la Marea Verde a la expectativa.