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Nace Proyecto Ágabo, una plataforma evangélica plural para la crisis que viene. En un movimiento inusual, la práctica totalidad de denominaciones evangélicas se han unido en una plataforma para “preparar medidas y cumplir con nuestra responsabilidad con todas las personas que se verán en aprietos, y especialmente nuestros hermanos en la fe ante la pandemia actual” sabiendo que “todo está en las manos de Dios, pero también somos conscientes de que debemos hacer”.

Como el documento de consenso hecho público expresa, “nuestros expertos del grupo de Directivos y Empresarios nos anuncian no sólo que la crisis va a ser intensa, sino también nos anticipan el calendario con el que se van a ir sucediendo sus distintas etapas, y todo indica que se prolongará en el tiempo”.

Alrededor de una idea surgida en la Alianza Evangélica Española se ha creado una plataforma formada por representantes de los siguientes grupos denominacionales (por orden alfabético): Asambleas de Hermanos, Buenas Noticias, Cuerpo de Cristo – REMAR, Federación de Asambleas de Dios de España (FADE), Federación de Iglesias Apostólicas Pentecostales de España (FIAPE), Federación de Iglesias de Dios de España, Federación de Iglesias Evangélicas Independientes de España (FIEIDE), Federación Pentecostal y Carismática de España (FPCE), Iglesia Cuadrangular, Iglesias de Cristo, Iglesia Evangélica Española (IEE), Iglesias Betania, Iglesias de Filadelfia, Menonitas, Unión Evangélica Bautista de España (UEBE). Participa igualmente el Grupo de Directivos y Empresarios de Tres-e (evangélicos en economía y empresa) de GBU.

Estos representantes coordinan el desarrollo del Proyecto Ágabo, que está abierto a todos los grupos evangélicos que quieran incorporarse a él, “en la seguridad de que la tarea es grande y hay espacio para todos”.

Su primer paso es convocar a todo el pueblo evangélico a tomar conciencia de la situación, con la visión de que será necesario “poner recursos en las manos del Señor, ejerciendo nuestra responsabilidad y nos apoyemos mutuamente, reavivando el espíritu de cuerpo que nos es propio y que caracterizó también a nuestros padres en tiempos difíciles”.

Ya se están desarrollando grupos de trabajo de asesoramiento a pymes, a personas en crisis para la búsqueda de recursos oficiales, la creación de fondos de ayuda, y otras áreas más. De todo ello irán informando cuando esté completado.

Pueden contactar con esta plataforma a través de su página de Facebook.

Han tomado ejemplo de los creyentes en Antioquía (Hch 11.19-30), quienes, ante el anuncio del profeta Ágabo, tomaron consciencia de la crisis que se avecinaba y se prepararon para afrontarla.

Aquellos hermanos echaron cuenta de los recursos de cada uno para poner la ayuda a disposición. De la misma manera, “nosotros pedimos a todos los creyentes y a las iglesias que echen cuenta de sus recursos, que empiecen por reconocer que los presupuestos disponibles no serán los mismos este año que el próximo y que tomen con antelación las medidas oportunas. Animamos igualmente a que dentro de esos presupuestos reserven una parte para atender a las necesidades de hermanos y congregaciones que lo pasarán muy mal en el futuro próximo”.

En el caso de Antioquía se produjo una situación nueva, en la que se incorporó a la iglesia un nuevo grupo, los griegos (Hch 11.20-21), de forma que la comunidad pasó a estar conformada por hermanos de diferentes orígenes y perspectivas; pero en medio de ese contraste de culturas y sensibilidades fueron capaces de construir una clara identidad común muy visible ante los demás, tanto que los reconocieron por un único nombre común: “cristianos” (Hch 11.26). En la actualidad existe una situación similar, ya que “somos diversos en nuestros respectivos énfasis denominacionales, una diversidad que es fruto de la libertad, pero este es el momento de fortalecer y agrandar los lazos indisolubles que nos unen como hijos de Dios, como hermanos”.