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La cara con la que Fernando Alonso se metió en el box tras abandonar en el GP de Bahréin lo dice todo. Frustrado, decepcionado y con mal sabor de boca, su regreso a la Fórmula 1 no acabó como él esperaba.

Más allá de que el rendimiento del Alpine A521 dista mucho de ser bueno y que hubiera tenido complicado puntuar, según él mismo admitió, no se puede negar que tuvo mala suerte. El motivo por el que se retiró de la carrera fue un súbito sobrecalentamiento en los frenos traseros, uno de los problemas más graves que pueden ocurrir en un F1. Un fallo de los frenos a final de recta y el accidente grave está garantizado.

Detrás de ese problema no había una avería mecánica, un mal montaje o un factor técnico, sino algo mucho más prosaico: se metió el envoltorio de un sándwich en la toma de freno y lo atascó. Lo confirmó después de la carrera Marcin Budkowski, director ejecutivo de Alpine.

"Después de la segunda parada (en boxes), un envoltorio de un sándwich se atascó en el conducto del freno trasero del coche de Fernando, lo que provocó altas temperaturas y causó algunos daños al sistema de frenos, por lo que lo retiramos por razones de seguridad. Fue una primera carrera muy desafortunada para Fernando considerando lo fuerte que se veía", admitió el dirigente.

En la grada del GP de Bahréin hubo algo de público, ya que en ese país van bastante más avanzados que en otros en la lucha contra la pandemia. Por eso, se permitió el acceso a aficionados que o bien se hubieran vacunado, o bien hubieran pasado la enfermedad recientemente y tuvieran anticuerpos. Se desconoce el origen de ese envoltorio de sándwich, pero todo apunta a que procedía de uno de esos espectadores.

Alonso dejó, pese a todo, buenas sensaciones en su primer fin de semana en la Fórmula 1 tras más de dos años. La clasificación, en la que se metió 9º, y una salida en la que confirmó que aún tiene el toque, donde adelantó a varios pilotos por fuera incluido Carlos Sainz, son el lado positivo que puede sacar de Bahréin.