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Estamos viviendo tiempos de difíciles, tiempos en los que se están poniendo prueba muchas cosas en nuestros corazones, tiempos en los que se prueba nuestra prudencia, nuestra paciencia, estamos siendo probados en la forma en la que convivimos con otros, está siendo probada nuestra fe y también estamos siendo probados en lo que hemos creido, conocemos la palabra de Dios pero hoy más que nunca es tiempo de creer en los que hemos aprendido y ponerlo por obra, ya que no basta solo con creer sino que hay que poner nuestra fe en obra.

La historia de hoy nos lleva a Caná de Galilea, en donde Jesús había hecho el milagro de convertir el agua en vino, y dice la escritura que vino hasta él un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo, un oficial del rey no era un hombre pobre ni sencillo, sin embargo tenía una gran necesidad en su vida y llegó buscando a Jesús para que sanara a su hijo, dice la palabra que este hombre venía desde Capernaum, viendo la distancia en un GPS actual, el camino que este hombre hizo fue de aproximadamente unos 39 kilómetros andando, y la velocidad al caminar de una personas promedio es de 5 kilómetros por hora, por lo que este hombre habría hecho unas 8 horas andando.

La historia relata que le pide a Jesús que descienda antes que su hijo muera, a lo que Jesús le responde el verso 48: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. Queriendole decir que muchas veces necesitamos ver las cosas para creerlas y si no las vemos no creemos que esto sea posible. A lo que el oficial del rey le responde: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Y Jesús le responde: "Ve tu hijo vive" y dice la escritura que aquel hombre CREYÓ LA PALABRA QUE JESÚS LE DIJO Y SE FUE.

Es impactante la actitud del corazón de este oficial del rey, porque creyó sin ver, había caminado más de 39 kilómetros para llegar y también ahora emprendía el viaje de otros 39 kilómetros de regreso, había hecho un largo viaje para nada? volvía aparentemente con las manos vacías, pero este hombre nos da una gran lección de fe, CREYÓ LA PALABRA QUE JESÚS LE DIJO Y SE FUE, el tomar la decisión de volver sin recibir nada visible a sus ojos, demostró su confianza y fe en Jesús.

Si fue caminando o en otro tipo de desplazamiento de aquella época, este hombre llegó hasta el día siguiente a su casa, para encontrarse con la maravillosa noticia que su hijo estaba vivo y que desde el día anterior a la misma hora que Jesús pronunció palabra de sanidad sobre su vida, la fiebre cesó y no murió.

La fe de este hombre nos lleva hoy a reflexionar, si en nosotros hay una fe tan grande y sobre todo si CREEMOS las palabras de Jesús, como algo cierto, como algo real y con la certeza que así será. Cuál es nuestra actitud en estos días de confinamiento, en estos días en los que el mundo entero está lleno de temor, dudas e incertidumbre, estamos seguros y creemos a palabra que Jesús nos ha dado? Es tiempo que nuestra fe y sobre todo lo que hemos creído sea probado.

Hoy en día ya no tenemos que desplazarnos kilometros y kilometros para hablar con Jesús, basta cerrar nuestros ojos, buscar su presencia, clamar a Él y hablarle desde el fondo de nuestro corazón. Y para saber lo que quiere decirnos tenemos su palabra cuando abrimos nuestra biblia, allí están sus palabras de vida, su aliento, su corazón, sus mandamientos, todo lo que debemos creer y esperar está en Su palabra.

Hoy más que nunca debemos leer la palabra de Dios y creerla, así como este oficial del Rey aunque no tengamos todas las respuestas y todas las soluciones a la vista de nuestros ojos, creamos en Jesús y si Él lo ha dicho así será porque Dios no falla.

Cual es la actitud de nuestro corazón ante esta prueba que estamos pasando? Como este hombre oficial del rey, creyó en las palabras de Jesús y se fue seguro de esas palabras y vio la sanidad en su hijo, así debemos creer y confiar en las palabras de Jesús.

El corazón puede llenarse de temor o de ansiedad, de desesperación o de angustia, pensando en la economía, pensando en cómo terminará todo esto, con temor de enfermarse, con temor de muerte, en vez de llenarnos de pensamientos negativos creamos en la palabra de Jesús, creamos que él ha dicho que: Somos más que vencedores(Romanos 8:28), que andamos por fe y no por vista (2 Co. 5:7), que si Él nos ha dado a Su único hijo, cómo no nos dará con Él todas las cosas (Romanos 8:32).

Su palabra dice que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios (Romanos 8:28), también dice que por sus llagas fuimos todos curados (Isaías 53:59), dice que lo que para los hombres es imposible para Dios es posible (Mateo 19:26), dice que aunque no entendamos las cosas que Él hace hoy, lo entenderemos después (Juan 13:7), dice que Caerán a tu lado mil,Y diez mil a tu diestra;Mas a ti no llegará (Salmo 91:7) y así podemos seguir dando una larga lista de promesas y palabras de esperanza para cada necesidad de nuestro corazón.

Tengamos en este tiempo la actitud en nuestro corazón de este oficial del rey, creer en Jesús, creer en su palabra y esperar en ella, con fe y absoluta certeza, aunque hoy nuestros ojos no puedan ver todas las soluciones, no dudaré, sino que creeré!