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Cómo está nuestro nivel de fe? Ahora que llevamos varias semanas sin salir de casa, que vemos noticias de muerte y también de una esperanza más cercana de que las cosas puedan volver a la normalidad, cómo está nuestra fe, es una fe que agrada a Dios?

Hoy hablaremos de un personaje del Antiguo Testamento llamado ENOC, en la palabra de Dios aparece en pocas ocasiones el nombre de Enoc, quien fue hijo de Jared, descendiente de Set, hijo de Adán, Enoc fue padre de Matusalén, abuelo de Lamec y bisabuelo de Noé. El ambiente de la vida de Enoc fue un ambiente lleno de maldad, sin embargo la escritura dice en el libro de Génesis 5 que Enoc caminó con Dios, de ningún otro antes se habla que haya caminado con Dios, solamente con Enoc y dice la biblia que no murió sino que desapareció, porque Dios le llevó.

Y hoy vamos a hablar de este personaje bíblico del que no hay una gran historia, pero que se encuentra en la galería de los hombres de la fe del libro de Hebreos 11 como dice en el versículo 5 y 6 ”Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."

Aquí tenemos una escritura que en muchas ocasiones la leemos separadamente de la vida de Enoc "pero sin fe es imposible agradar a Dios", y cuando se refiere a gradar a Dios está hablando de la vida de este hombre que fue agradable al Señor y que tuvo testimonio de haber sido un hombre de fe, su fe agradó a Dios y por esa razón, en vez de morir, Dios le premió, se lo llevó de este mundo y nadie volvió a verlo.

La vida de Enoc nos enseña que un hombre que camina con Dios tiene fe, vive por fe, cree en Dios y no duda de Él. El tener fe no solamente es creer en Dios, es creerle a Dios, ser obediente, caminar con Él de cerca, sin apartar la mirada, sin titubear y sin mirar atrás, sabiendo que es necesario que si estamos cerca de Dios creamos que Él existe y que el premia a quienes le buscan de sincero corazón.

Estamos viviendo un momento en nuestras vidas en la que más que nunca debemos de caminar con Dios, para que nuestra fe no falte y para no caer en la trampa de la incredulidad.

La incredulidad es lo contrario a la fe, la incredulidad es una de las actitudes del corazón que más dolor le causan al Señor, porque significa que creemos imposible que Él haga algo para solucionar nuestros problemas o lo que está pasando a nuestro alrededor. La escritura dice que la incredulidad hace nula la fidelidad de Dios, nos aparta de Él, endurece nuestros corazones, también por la por la incredulidad de muchos dice la palabra que Jesús no hizo muchos milagros en cierto lugar.

Debemos recordar que la incredulidad frena la mano de Dios, no permite que podamos crecer, cuando tenemos dudas, el mensaje de nuestro corazón al corazón del Dios es que no le creemos capaz de hacer algo y que no es merecedor de nuestra confianza.

Si caminar con Dios nos lleva a tener una fe que le agrada, el caminar lejos de Dios nos lleva al camino de la incredulidad y la duda. En qué camino estamos caminando durante este tiempo? Caminamos con Dios y tenemos fe? O caminamos lejos de Él y como consecuencia nos falta la fe y nos llenamos de temor?

No podemos decir que creemos en Dios y vivir como si no existiera, un corazón desconfiado, un corazón dudoso, lleno de miedo y de inseguridad, con temor al futuro, sin esperanza en el presente, con ansiedad por cada cosa que ven nuestros ojos, definitivamente no agrada a Dios.

Cómo son nuestros días en este tiempo de confinamiento? ¿Caminamos con Dios? Va creciendo nuestra fe? ¿Buscamos Su presencia varias veces al día? La fe camina de la mano de una relación cercana a Dios, porque no se puede tener fe en alguien que está lejano.

No caminemos lejos de Dios en este tiempo en el que el mundo está lleno de angustia, no esperemos a pasar por tribulación para empezar a caminar cerca del Señor, pasemos más tiempo con Él, leamos su palabra, escuchemos alabanzas, compartamos Su palabra con aquellos corazones que están tristes y que necesitan consolación, caminemos más con El Señor y menos con nosotros mismos.

Es tiempo de caminar con Dios, Enoc nos enseña una actitud en el corazón de una fe que agrada a Dios, un corazón que no aparta sus pasos del Señor, sino que camina con Él en cada paso y le agrada con su fe.

Si nuestros caminos se han alejado de Dios, volvamos a Él y caminemos muy cerquita del Señor, para que nuestra fe no falte y tengamos esa fe que a Dios le agrada, que no duda por todo lo que ven nuestros ojos en lo natural, volvamos a su camino y no nos soltemos de su mano, vivamos con esa actitud en el corazón, de caminar con Dios y llenos de fe en Él, porque sin fe es imposible agradar a un Dios de imposibles!