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Estamos enfrentando un tiempo sumamente difícil que hace un año no pensamos que podríamos vivir, cada día mueren miles de personas alrededor del mundo y cada vez aumentan más la cifras, y es que cuando pensamos en cifras no duele tanto el corazón como cuando pensamos que cada persona tenía una historia, un lugar en una familia, representaba algo importante, era alguien especial, por lo que en este tiempo que estamos viviendo hay muchos corazones tristes y quebrantados, pero al ser tantos no se da toda la importancia que debería darse.

También suceden desastres y tragedias tan terribles como la reciente explosión en Beirut, con tantos fallecidos, desaparecidos, heridos y tantas pérdidas materiales, además personas cercanas a nosotros están enfrentando dolor, enfermedad, debilidad y sufrimiento, creo que todos o casi todos conocemos a alguien que está sufriendo por un ser querido cercano o lejano. Son tiempos de adversidad y debemos más que nunca VELAR Y ORAR para no entrar en tentación.

En el libro de Mateo capítulo 26 la biblia narra un momento en la vida de Jesús en el que va a vivir una situación tan difícil y tan adversa, dice la palabra que la noche que iba a ser entregado, Jesús llegó con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo sentaos aquí entre tanto que voy allí y oro.

Jesús toma con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comienza a entristecerse y a angustiarse en gran manera, es impactante cuánto puede entendernos Jesús cuando pasamos por momentos en los que nos sentimos contra la pared y no hay salida, la tristeza y la angustia llenaron su corazón a pesar de ser Dios hecho hombre, y les declara en el verso 38: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.”

Qué momentos más difíciles estaba viviendo Jesús necesitaba el apoyo y la oración de sus discípulos más cercanos, necesitaba que velaran y oraran con él, porque el tiempo cada vez estaba más cerca para que fuera entregado, pero dice la escritura que vino a sus discípulos y los halló durmiendo y dijo a Pedro en el verso 40 y 41:” ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”

Velad y Orad, eso era lo que Jesús necesitaba que sus discípulos hicieran en esos momentos en los que su muerte se acercaba, en los que iba a reinar la maldad y el iba morir por todos nosotros, era algo determinante, crucial para la historia del mundo entero, pero sus discípulos tenían sueño y no le acompañaron ni una hora y no solamente una vez sino que tres veces va Jesús a orar, va a entregar su vida y su voluntad al Padre, y al volver se encuentra el mismo cuadro, sus discípulos estaba durmiendo mientra a Jesús le consumía la angustia.

¿Se parecerá un poco esta situación a lo que estamos viviendo en la actualidad? El mundo se está consumiendo en angustia y dolor, nuestros hermanos están sufriendo en muchos lugares del mundo. ¿Estamos velando y orando para no entrar en tentación o tenemos nuestros ojos cargados de sueño y pensamos que no pasará nada???

Velar y orar es lo que Jesús pedía a sus discípulos y sigue pidiendo a nuestros corazones, VELAR, ser vigilantes y estar atentos, no ignorar o cerrar nuestros ojos a la realidad que estamos viviendo y sobre todo ORAR, orar en todo tiempo, manteniendo la presencia de Dios en nuestras vidas como arma primordial en la batalla que libramos cada día.

La actitud del corazón que debemos tener ante todo lo que diariamente vemos en las noticias y lo que se está viviendo en nuestras familias, en nuestras iglesias y a nuestros amigos es la actitud de VELAR Y ORAR para que no entremos en tentación.

¿Qué es entrar en tentación? La tentación es el deseo de realizar una acción inmediatamente, pero que probablemente sea dañina a largo plazo, en los tiempos de adversidad la tentación quizás no vendrá en forma de pecado, a inducirnos a cometer un acto de adulterio, impureza, caer en algún vicio o algo similar.

A veces son otras las formas en las que podemos ser tentados cuando hay sufrimiento, dolor y adversidad, hoy hablaremos de 3 cosas en las Pedro fue tentado y en las que nosotros podemos caer si no tenemos la actitud de estar VELANDO Y ORANDO:

REACCIONAR EN NUESTRA CARNE Y NO EN EL ESPÍRITU: Lo primero que a Pedro le pasó fue actuar más en su carne que en su espíritu en Mateo 26:51 dice “Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja.”

Cuando no velamos y oramos, nuestras emociones y sentimientos toman el control de nuestras acciones y caemos en la tentación de reaccionar en nuestra carne y dejamos de lado nuestro espíritu, Pedro reaccionó violentamente, quizás sí hubiera estado velando y orando su reacción hubiera sido otra en el momento de la aflicción.

ALEJARNOS DE JESÚS: La segunda cosa que le pasó a Pedro está en Mateo 26:58 “Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin.” Pedro que estaba tan cerca de Jesús ahora le seguía de lejos, cuando llega la adversidad y no oramos y velamos caeremos en la tentación de alejarnos del Señor en vez de aferrarnos a él, Pedro le seguía pero de lejos, ya no era un discípulo valiente y dispuesto a enfrentar todo por Jesús, le seguía a distancia, cuando pasamos por dolor y sufrimiento podemos caer en la tentación de alejarnos de Dios, dejamos de orar y esperamos el fin como Pedro lo hizo. Alejarse de Jesús nos lleva a conformarnos y esperar que todo acabe.

NEGAR NUESTRA FE: Y la tercera cosa que Pedro experimentó fue negar su fe, en Mateo 26:75 dice “Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.” Pedro negó a Jesús tres veces, dice la palabra que lo negó delante de todos, lo negó con juramento y por último lo negó al punto de maldecir.

La historia de Pedro a pesar de todo tiene un final victorioso porque en él hubo arrepentimiento, pienso que Pedro se habrá arrepentido tanto de no haber velado y orado aquella noche en la que su fe, fue puesta a prueba.

Así hoy ante todo lo que estamos viviendo Jesús vuelve a decirnos VELAD Y ORAD PARA QUE NO ENTREMOS EN TENTACIÓN, para en estos tiempos adversos no caigamos en la tentación de vivir por emociones, alejarnos del Señor y llegar al punto de negar nuestra fe.