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Consería familiar es un programa presentado por Carlos Matos, Doris Uvan, Adolfo Mazariegos y Estibaliz Andino.

Dios sabe mucho sobre nosotros, incluso más que todos los psicólogos del mundo. Y una de las cosas que Él hizo luego de crear al hombre fue ponerlo en una relación. “No es bueno que el hombre esté solo”.

Y ahí es donde comienza la diversión. Desde entonces, hemos tratado de entenderlo. ¿Cómo podemos hacer que esta cosa llamada relación funcione? Seguro, conocemos todos los beneficios, pero ciertamente sería agradable andar por un camino más liso.

¿Cómo construir una relación fuerte y asegurarse de que siga creciendo?
¿Cómo evitar un poco del dolor y la aflicción que vienen inevitablemente?
¿Qué reglas puedo seguir para hacer que mi matrimonio funcione?
¿Por qué siempre tiene que ser tan complicado?

Yo supongo que miles de “expertos” y aficionados han tratado de responder este tipo de preguntas durante el último milenio. Según mi conocimiento, al parecer, hasta ahora nadie las ha podido responder bien. Entonces, no tengo mucho que perder. ¿Por qué no intentarlo?

Entonces, basado en mis treinta y tantos años de terapeuta más unos cuantos años más de matrimonio, aquí va mi “corta lista” de ingredientes necesarios para el matrimonio.

Pero primero algunas aclaraciones:

Yo no incluyo confianza, respeto y amor en mi lista. Sin esta base, la relación no llega siquiera a primera instancia.

Lo que viene a continuación no es un simple "menú". Sino que, nuevamente, las relaciones son mucho más complejas que la alta cocina, y la vida es mucho más cara que un restaurante elegante.

Yo no declaro que soy el ejemplo perfecto de lo que describo. Sino pregúntenle a mi esposa.

Puede que ella sea la persona más generosa, más carismática, más inteligente y la más atractiva del universo. Pero si tú quieres criar una familia grande, vivir en el medio oriente y utilizar la hipnoterapia para cambiar al mundo, y ella quiere contemplar la geomorfología y vivir en una cabaña en el bosque, la cosa no va a funcionar nada de bien.

Afortunadamente, cuando nuestras metas son diametralmente opuestas, por lo general, reconocemos las diferencias. Pero lo más común es entrar en una relación sin siquiera haber formulado nuestras metas. Confundimos lo normal con lo mutuo, y nos damos cuenta muy tarde que nuestra visión de la vida es completamente diferente. Compartir la pasión por el sushi o por la música folclórica no es un fundamento estable para un matrimonio. Y aún así, esto ocurre todo el tiempo.