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Este es el devocional diario que nos presenta Diego Acosta. A veces los sencillos ejemplos son más ilustrativos que densos pensamientos. Leí con agrado que una persona comparaba la llegada de Jesús, con una visita inesperada, cuando nuestra casa estaba desordenada, sin limpieza y además sin ganas de arreglar nada.

Seguramente ante esa visita trataríamos de disculparnos de todas las maneras y con los más variados argumentos. Esperando que el recién venido entendiera el fastidio y la verguenza. Pero y con Jesús, ¿como haríamos?

¿Servirían nuestras disculpas y nuestras razones? Así de simple es la situación de nuestra vida. Cada día debemos estar preparados para la venida de Jesús. ¡Cada día!

Porque vendrá cuando no lo esperemos y tengamos todo en desorden, sin nada bueno que mostrar y con palabras vanas ara justificar, lo injustificable.

Pensando en esto, he comenzado a arreglar mi casa, a limpiarla, a pagar mis cuentas y también a mostrar mis obras de fe. Sé que no habrá excusas y que a ÉL no lo puedo engañar.