José Jesús nos comparte esta reflexión en este día


Para los que hemos asumido a Jesús como Señor y Salvador de nuestras vidas está muy claro que todo lo bueno que nos sucede en la vida viene de Dios. Nuestro padre celestial nunca nos da nada malo, el sólo sabe dar amor, bienaventuranzas, prosperidad, felicidad y mucho consuelo en cualquier situación que nos suceda. Dice la Biblia en Santiago 1:17 que “Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación». Y eso es muy cierto. Todo lo bueno que tenemos proviene de lo alto, proviene de Dios, de nuestro Padre celestial que nos quiere bendecir. Si lo dudas sólo tienes que cerrar tus ojos y pensar por un momento todo lo bueno que has recibido mientras estas en esta vida.

Pensar en todo lo que Dios te ha dad piensa en tu salud, en tu cuerpo y cada uno de tus sentidos, en tus ojos, tus oidos, tu sentido del gusto, tus brazos, tus piernas para moverte, tus talentos, tu inteligencia y tus habilidades, tu esposo o esposa, tu familia, tus amigos, tu hogar, tu trabajo, el alimento y el vestido que posees, el tiempo, en fin, todo lo que tienes. Cada una de esas cosas son regalos que Dios te ha dado para disfrutarlos, cuidarlos y aprovecharlos. No desperdicies nada de lo que Dios te ha dado, al contrario, recíbelos con gusto y con un corazón agradecido. A Dios le agrada cuando reconocemos que todo proviene de Él, y que estamos agradecidos. Sin embargo, muchos de nosotros no valoramos eso cuando nos sucede algo malo, lo cual nunca proviene de Dios. Pero ante cualquier dificultad nos convertimos en cuestionadores de Dios. Nos olvidamos de todo bueno que él nos da siempre y solo nos concentramos en lo malo que no está sucediendo. Los problemas e inconvenientes hace que muchos pierdan la relación con Dios y empiecen a cuestionar su amor hacia todos nosotros.

El apóstol Pablo dice en Filipenses 4:13 que debemos apreder a contentarnos cualquiera que sea nuestra situación, cuando estamos felices y cuando estamos tristes, cuando tenemos todo y cuando no tenemos nada. No solamente debemos dar gracias a Dios cuando disfrutamos las cosas buenas sino que cuando estamos en dificultades también debemos dar gracias sabiendo que nuestro Dios nunca nos abandona y que su misericordia es grande y eterna. No olvidemos que debemos aprender a contentarnos cualquiera que sea nuestra situación. Si podemos pensar que Dios es soberano, que sigue teniendo todo bajo control, que el no cambia en lo mas mínimo, que todo lo que a dicho en Su Palabra lo va a cumplir, por lo que podemos estar totalmente seguros que cualquiera que sea la situación por las que nos permita pasar, siempre será para fortalecernos en Él. Tengamos presente que, tal y como dice Romanos 8:28: «… sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.»