José Jesús nos comparte esta reflexión en este día El pueblo de Israel sació su sed en medio del desierto porque todos bebieron de la misma roca espiritual. Esa roca era Cristo (1 Corintios 10: 4). Entonces, ¿por qué muchos viven en ataduras de temor, depresión, amargura, ira, gastando grandes cantidades de dinero en consejería y medicamentos? ¿Por qué viven secos y sedientos? Debemos levantar la mirada y seguir a Cristo nuestro sustentador. «Los afligidos y necesitados buscan las aguas, pero no las encuentran; seca está de sed su lengua. Yo, Jehová, los oiré, yo, el Dios de Israel, no los desampararé» (Isaías 41: 17).