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En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Las promesas de Dios y todas las cosas que Dios tiene para una persona son cosas que “no nos serán dadas en la mano”, sino que tendremos que esforzamos para conseguirlo todo.

La biblia nos narra cómo grandes hombres de Dios alcanzaron cosas grandiosas, pero al leer detenidamente esas historias nos damos cuenta de que no fueron cosas que ellos hayan alcanzado con mucha “facilidad”, ni cosas que les hayan sido entregadas directamente “en las manos”; sino que todos y cada uno de estos grandes héroes de la fe tuvieron que esforzarse para alcanzar las cosas que Dios les prometió que haría con ellos.

Muchas veces en la actualidad sucede que hay cristianos que siempre estuvieron diciendo “Dios me ha creado para…., mi propósito en esta vida es…, lo que quisiera alcanzar en esta tierra es…, el llamado de Dios para mi es… “; pero nunca llegan a alcanzar esto; la razón por la cual les sucede esto es porque siempre “creyeron en que Dios tenía algo para sus vidas”, pero nunca se atrevieron a luchar y esforzarse por cumplir esto que creen que lograran y como consecuencia nunca lo logran. Una cosa es “tener fe”, pero otra cosa es “obrar por fe”, lo que nosotros tenemos que hacer es tener fe y obrar por esa misma fe.

Dios le dijo a Josué unas palabras muy importantes las cuales le ayudaron a alcanzar su propósito dentro de esta tierra, estas fueron: “Mira que te mando que te ESFUERCES y seas VALIENTE; NO TEMAS ni DESMAYES, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9)