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Miguel Díez nos comparte esta reflexión en este día El deseo de Dios siempre ha sido tener comunión intima con su pueblo.Y llenarlo de grandes bendiciones. Al principio de la creación, en el libro de Génesis, la palabra nos enseña que Dios se pasea en el huerto del Edén y que hablaba con Adán. Pero, cuando vino el pecado, el hombre pecó contra Dios, y como resultado, rompió su comunión con Él. Ahora, el hombre no puede comunicarse con Dios porque su espíritu está en tinieblas. Es por esto, que Dios provee la salvación al ser humano, enviando a su Hijo, Jesucristo, quien nace de una virgen, es crucificado, resucitado al tercer día y se sienta a la derecha de Dios Padre. Mediante su sacrificio, es que se restaura la comunión con el Padre nuevamente; nos quitó el corazón de piedra para darnos un corazón de carne.