El pástor de la Iglesia Cuerpo de Cristo Miguel Díez, nos comparte esta reflexión. Jesús ha iniciado su ministerio, y comienza hablando de un reino de bendición en el cual las personas más bendecidas no son precisamente las más adineradas ni mejor preparadas académicamente.

Algunos han llamado al reino de Cristo un “reino al revés”, ya que muchas de las cosas que el mundo evita son en realidad las cosas que Jesús valora.

Tener un corazón limpio es tener un corazón alineado con la voluntad de Dios, un corazón que ama a Dios sobre todas las cosas y que está limpio de pecado.

Para las personas que tengan un corazón como este hay una gran promesa en este versículo: ellos verán a Dios. Esto significa que un día estarán en la presencia plena del Señor y podrán disfrutar su presencia en plenitud sin la presencia del mal y el pecado en sus vidas.