Un siervo evangélico ha sido acusado de varios delitos y ha sido privado de su libertad. Un siervo evangélico ha sido acusado de varios delitos y ha sido privado de su libertad.

El solo enunciado de la información produce una reacción de dolor, de incredulidad y también de responsabilidad. Dolor por la situación, incredulidad por la magnitud de las acusaciones y responsabilidad por la necesidad de asumir públicamente el episodio.

La Palabra de Dios nos advierte que nada permanecerá oculto y en base a esta Verdad, es que asumimos lo ocurrido, pensando en el daño que causa la situación no solo al pastor sino también a los miembros de su congregación y por supuesto lo que afecta un ejemplo de esta naturaleza.

También es bíblica la advertencia de cuánto nos debemos de cuidar quienes creemos estar a salvo de cualquier acechanza y de cómo debemos ser de irreprensibles quienes tenemos responsabilidades mayores en las congregaciones.

No juzgamos pero no omitimos!

Quién juzga es el Eterno y ante Él nos remitimos, con temor y temblor!