Los scooters eléctricos que pueden provocar simpatías a primera vista, son severamente criticados por las entidades que representan a los discapacitados. Los scooters eléctricos que pueden provocar simpatías a primera vista, son severamente criticados por las entidades que representan a los discapacitados. Una de las principales objeciones que se les formula es la edad de quienes los pueden conducir: 14 años. Consideran que es demasiado baja, como para tener la capacidad de discernir los peligros que pueden resultar para algunas personas.
Otra cuestión, es que los no videntes no pueden advertir su presencia y por lo tanto no pueden hacer nada por esquivarlos, por lo que resultan un problema de seguridad demasiado serio.
Prácticamente en la misma situación se encuentran quienes se desplazan en sillas de ruedas, pues su capacidad de maniobra para esquivarlos es muy reducida comparada con la velocidad que desarrollan los scooters.
Se reclama que por lo menos se impartan cursillos de cuatro horas de duración, para que los conductores de estos vehículos puedan recibir la información acerca de los condicionantes que tienen y los cuidados que deben adoptar frente a quienes están virtualmente desprotegidos ante su presencia. Se abre un tiempo de reflexión para los urbanitas y sus vehículos.