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La palabra de Dios es una colosal y dramática referencia para los hombres, porque es inmutable, porque es viva y no cambia nunca, con un sentido de lo Eternal de muy difícil comprensión. La palabra de Dios es una colosal y dramática referencia para los hombres, porque es inmutable, porque es viva y no cambia nunca, con un sentido de lo Eternal de muy difícil comprensión.

Es dramática porque desde siempre nos ha confrontado con dureza y con Amor, con nuestra pequeñez y también con nuestra rebeldía que llegó a una magnitud, que provocó el más grande castigo que ha recibido la Creación con el Diluvio.

Pero el Soberano siempre tuvo Misericordia por su Obra y especialmente por los hombres, por eso, para que no nos perdiéramos por nuestros pecados e iniquidades nos envió a su Hijo.

Y por eso es el Único Mediador, entre los hombres y el Padre!

Porque habiendo vivido como vivió entre nosotros, sabe como somos, conoce todas nuestras debilidades y también la medida de la soberbia que tenemos en el corazón.

Jesús lo sabe todo de nosotros, por eso es el Mediador!

Él sabe de nuestros miedos, de nuestros afanes, de nuestros planes descabellados, de nuestras fantasiosas ilusiones, de la mezquindad de nuestros corazones, de la ruindad de nuestras maquinaciones, de la estrechez de nuestras miradas.

Sabiéndolo todo solamente ÉL puede llevarnos hasta el Padre, para interceder y defender nuestras causas, que estarían perdidas si no fuera por su Misericordia infinita.

Pensando en esta cuestión de relevancia fundamental para mi vida y la de mis congéneres, me arrepiento de todo lo malo que hice, antes y después de conocer el Mensaje de Salvación.

Me arrepiento y pido perdón por mí y por todos los pecadores, por aquellos que se rebelan y no aceptan humillarse y por aquellos otros que todavía no han escuchado de mi boca el sublime Mensaje que nos encomendó el Hijo del Hombre.

En este día demos gracias por el Mediador!

En este día, porque no sabemos si mañana tendremos la oportunidad de hacerlo, porque el tiempo del fin puede haber llegado a nuestra vida de humanos falibles y mortales.

Demos gracias a Dios por su Hijo, porque sea ÉL nuestro Mediador y oremos para que libere la mente y los corazones de los que viven creyendo que la tradición es más grande que su Poder.