En el notable Libro de Eclesiastés, hay una afirmación que en este año que comenzamos, adquiere singular vigencia. Nada hay nuevo debajo del sol...! En el notable Libro de Eclesiastés, hay una afirmación que en este año que comenzamos, adquiere singular vigencia.

Nada hay nuevo debajo del sol...!

Rotunda verdad porque podemos advertir como los anuncios de Jesús sobre el fin de los tiempos, se van cumpliendo inexorablemente y nos aproximamos a los grandes acontecimientos proféticos.

Por eso no deben sorprendernos ni el asombroso incendio que está angustiando a Australia y al mundo, por los continuos desatinos de quienes se sienten en libertad de abrir su boca y decir cualquier cosa.

Por la impúdica exhibición de los cuerpos, por la creciente maldad que domina los actos de hombres y mujeres, por la atrocidad de algunas conductas o por la indiferencia ante el dolor.

Nada nuevo hay debajo del sol...y es Verdad!

Como también es Verdad que quienes nos llamamos hijos de Dios tenemos el obligatorio compromiso con los que sufren, con los que lloran, porque ellos son nuestro prójimo!