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Buscando en un álbum de fotos me quedé sorprendido por los epígrafes que tenían algunas. Buscando en un álbum de fotos me quedé sorprendido por los epígrafes que tenían algunas.

Personas de elevada estatura se quejaban de eso precisamente y lo mismo hacían quienes por el contrario, eran de baja talla. Que tenían en común: Su voluntad de quejarse por su apariencia.

Estas observaciones me llevaron a pensar en la Palabra de Dios y a cómo nos olvidamos de la Sabiduría infinita que hay en ella. Allí, altos y bajos tienen la respuesta a sus supuestos males.

Pablo nos advierte a que no nos conformemos con las cosas del mundo. Advertencia perfecta para estos y otros muchos casos, porque no se trata de que sustituyamos la queja por el conformismo.

Se trata de algo mucho más profundo Y es que nos aceptemos tal y como somos, porque así le ha placido al Eterno que seamos. Esta es la Verdad Única con relación a nuestra apariencia.

Cada uno con la suya, porque así somos semejantes a ÉL.