Hazte socio de radio solidaria

"Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón." (Salmo 31:24)

"Donde haya un árbol que plantar, plántalo. Allá donde haya un error que enmendar, enmienda. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú." G. Mistral.

El esfuerzo es esa parte de la vida diaria que cada día debemos hacer cuando las cosas no resultan todo lo fácil, todo lo rápido y todo lo cómodo que quisiéramos. Casi a todo el mundo le gusta disfrutar de una bendición, pero cuando se trata de esfuerzo muchos prefieren esquivarlo, darle la vuelta o ver la forma en la que no tengan que realizarlo.

En muchos pasajes de la palabra de Dios habla que el pueblo de Dios debe ser esforzado, porque el esfuerzo marca la diferencia, el esfuerzo hace que las cosas sean posibles y permite que alcancemos cosas que pueden ser para bendición propia y de muchos. Cada uno enfrentamos el día a día y siempre habrá que hacer un esfuerzo, quizás levantarse temprano por la mañana, hacer todas aquellas cosas que Dios ha puesto en nuestra mano hacer y no dejarlas de lado, necesitamos esforzarnos en comenzar ahora otra nueva etapa en nuestras vidas, en el trabajo, los estudios, nuestra propia vida y nuestra casa.

En el salmo 31 nos anima una vez más a ser un pueblo esforzado, hay momentos en los que no necesitamos hacer un esfuerzo físico sino más bien un esfuerzo en nuestro ánimo y aliento para seguir adelante, quizás volver a la rutina y al diario vivir nos hace sentir cansados y sin fuerzas, con poco ánimo, quizás las cosas nos cuesten más, es en ese momento cuando EL Señor nos dice "Esfuérzate tú que esperas en Jehová y tome aliento vuestro corazón".

Los que esperan en Jehová, levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán, todo esfuerzo para los que esperan en El Señor es una bendición, porque tendremos el respaldo de Dios, la palabra de Dios NO dice que no correremos o que no caminaremos, porque el esfuerzo lo debemos hacer, pero como esperamos en El Señor su promesa es que haciendo nosotros nuestra parte El hará la suya, así es como correremos sin cansarnos, andaremos sin fatigarnos y levantaremos alas como las águilas aunque no podamos volar.

Esperar en Dios no es sentarse y esperar sin mover un dedo, esperar en Dios es hacer mi mayor esfuerzo caminar, correr, trabajar, hacer, empezar, tomar acción y El nos dará su gracia para lograr aquello que deseamos y renovará nuestras fuerzas para que no desmayemos.

Esfuérzate hoy y tome aliento tu corazón, espera en El Señor y haz tu mayor esfuerzo en todo, si tienes que volver a trabajar, trabaja con amor, esmero, efectividad y eficacia, todo lo que hagas no busques el lado fácil, hazlo con excelencia, dando el máximo de ti, porque en el esfuerzo está la bendición y el cumplimiento de las promesas de Dios.

Haz tu mejor parte y EL Señor hará la suya que es perfecta y que mueve lo imposible, tome aliento vuestro corazón!