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"Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé". (Ezequiel 22:30)

Este pasaje del libro de Ezequiel habla de una brecha que se había abierto, una brecha es una abertura de forma irregular, por donde algo empieza a perder su fortaleza o entereza, un lugar por donde se puede filtrar el agua, la luz o la tierra, porque ya no está completamente sellado, debido a la fractura que ha sufrido.

Las brechas son importantes y muchas veces las dejamos de lado, pensando que no pasará nada, pero una pequeña grieta en un muro poco a poco puede ir corrompiendose y haciéndose más grande, la palabra de Dios dice que El Señor buscó entre ellos un hombre que hiciese vallado y que se pusiera en la brecha, pero no había nadie que lo hiciera.

El enemigo aprovecha todas las brechas que se abran para resquebrajar un muro y que se pierda la seguridad, en nuestra vida también hay brechas, y si no las cerramos, podemos estar en riesgo y nuestra vida poco a poco empiece a perder su fortaleza, y una brecha en un matrimonio, en una relación o en una vida puede ir abriéndose o formando otras hasta hacernos caer.

Una brecha puede ser un pecado, algo que a Dios no le agrada, puede ser una ofensa, una falta de perdón, palabras que hieren, una actitud que duele el corazón, una discusión tras otra, cosas aparentemente pequeñas, pero que van haciendo su trabajo en nosotros hasta darnos la caída.

Estamos viviendo tiempos difíciles en los que se ha abierto una brecha en el área de la salud mundial, donde solamente Dios puede hacer algo para frenar esta pandemia de muerte y destrucción, y nosotros entonces qué podemos hacer?

Necesitamos orar y ponernos en la brecha en oración, no bajar la guardia, no dejar de orar e interceder, clamando a Dios por su pronto auxilio.

También debemos revisar si tenemos de forma personal brechas abiertas o brechas que necesitamos cerrar, puertas al enemigo en un momento hemos abierto y que necesitamos tener cerradas para que no nos gane ninguna ventaja.

Debemos ponernos en la brecha como dice la palabra y velar porque no se abra más, cerrarla, sanar las heridas, curarlas, velar por puertas abiertas a lo malo, actuar y no dar lugar a que el enemigo entre y destruya nuestra vida, relaciones, matrimonios y bendiciones que Dios nos ha dado.

Estamos viviendo tiempos duros no debemos bajar nuestra oración como intercesores, debemos orar por los más débiles, por lo que están pasando necesidad y sufrimiento, es tiempo de ponerse en la brecha y buscar a Dios con todo el corazón, El está con nosotros!