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“Y dije: !!Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Ciertamente huiría lejos; Moraría en el desierto. Selah Me apresuraría a escapar del viento borrascoso, de la tempestad." Salmo 55:6-7

Quizás algunas veces hemos dicho expresiones como: Quisiera volar y salir huyendo de aquí! Quisiera estar en cualquier lugar menos en este! Cómo desearía irme lejos! Me gustaría tanto escapar lejos de aquí! Estas son algunas afirmaciones que quizás alguna vez hemos pensado, sentido y aún sin decirlo con palabras lo hemos deseado. Aunque sabemos que el huir o escapar de los problemas no es la solución, nuestro corazón desea salir de la situación que estamos viviendo y que todo se arregle pronto, por esa razón queremos encontrar una solución rápida a nuestro sufrimiento y la mejor salida podría ser volar y salir de ese lugar.

El rey David tuvo el mismo sentir, en momentos de angustia, desesperación, traición, desengaño y tormento que le tocó vivir en un tiempo de su vida en el que tenía enemigos por todas partes, su propio hijo Absalón se habían rebelado contra él y uno de sus consejeros le había traicionado, su corazón estaba dolido, tenía temor y era perseguido, el único deseo de su alma era huir, salir corriendo, salir volando con alas de paloma al desierto para tener un poco de paz y tranquilidad.

David fue un hombre probado por EL Señor y en medio de su angustia sufrió y deseo escapar como cualquier hombre, pero en el mismo instante que deseaba huir, en los versículos siguiente viene a su corazón la confianza que siempre había tenido en Dios, y termina el salmo diciendo "Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo."

El expresaba ante El Señor el deseo de su corazón de salir huyendo, de escapar y de correr lejos de sus angustiadores, pero no se quedaba en esa desesperación porque echaba su carga sobre El Señor, recibía su sustento y resurgía en su corazón la promesa que El Señor no dejaría para siempre caído al justo.

A veces con toda la situación que se está viviendo quisiéramos huir o recibir alas como de paloma para volar ahora mismo y huir del tiempo que estamos viviendo? A veces quisiéramos irnos aunque sea al desierto con tal descansar un poco de nuestras penas, adversidades y sufrimientos? No es necesario que huyamos, busquemos al Señor en oración, echemos sobre EL Señor nuestra carga, entrega a él tus preocupaciones, frustraciones y dolor, Él sabe exactamente qué hacer con todo lo que estamos pasando, hablemos con Dios aún de los deseos de huir y de escapar como David hacía, El Señor nos entiende, Él sabe todo lo pasa por nuestra mente, alma y corazón, entonces recibiremos el sustento del cielo que Dios enviará para socorrernos, animarnos y darnos nuevas fuerzas para no abandonar y permanecer con todo y contra todo, Dios tiene una solución para cada problema, una respuesta para cada pregunta y una salida para situación, El toma el control y todo va a estar bien.

El salmista David termina el salmo con una breve frase, en la que ya no expresa angustia, temor o deseos de abandonar, el sencillamente dice "Pero yo en ti confiaré." Salmo 55:23, que ese sea hoy El Sentir de nuestro corazón, y con paz interior podamos decir: Aun en medio de la prueba no huiré, en ti Señor confiaré!