Yes, future, el primer supermercado sin plásticos de España.

En este supermercado con sede en Barcelona no hay ni rastro de plásticos. Aquí, desde el detergente a la cerveza se venden a granel. A la derecha, las bebidas alcohólicas; en el centro, los frutos secos y las semillas; a la izquierda los tés y el café; un poco más allá, los dulces y al fondo los productos sanitarios y de limpieza. A priori, podríamos estar en un ultramarinos cualquiera sino fuera porque no hay ni rastro de envases desechables y aquí, hasta la cerveza se vende a granel.

Yes, future es el resultado de la inquietud de sus dos jóvenes emprendedores Olga Rodríguez y Alberto Martínez, actuales socios y antiguos compañeros de piso, que durante un tiempo vieron con preocupación cómo los envases se amontonaban a diario junto al cubo de la basura. “Nos planteábamos que debería haber una manera más sostenible de hacer la compra sin generar tantos residuos”, recuerda Rodríguez.

Utilizaron su experiencia previa trabajando en multinacionales de moda, ella, en el área de Gestión de Tiendas y, él, en el departamento de Compras para poner en marcha el primer supermercado sin plásticos de España. “Sabíamos que este modelo existía fuera de España y queríamos traerlo aquí”, explica Martínez.

Tras casi dos años de gestiones y gracias a la convergencia de la ayuda familiar, algunos ahorros y un crédito, en septiembre de 2017 abrió sus puertas un establecimiento que al principio era un reclamo para curiosos y por el que hoy desfilan vecinos del barrio a diario. “Tenemos una clientela muy fiel. Algunos empezaron comprando cuatro cositas y ahora hacen compras mucho más grandes”, asegura Rodríguez. “A la mayoría le hemos explicado lo que queremos fomentar, un estilo de vida más sostenible, y han cambiado el chip para hacer pequeños cambios e ir evolucionando en su forma de consumo”.

Un cambio necesario

España es el cuarto país de la Unión Europea con mayor demanda de plásticos, según un informe de Greenpeace. Su uso es un problema asociado a los modos de consumo, ya que la mayoría se emplean para envases de un solo uso. “Estamos muy mal acostumbrados, nos han facilitado demasiado las cosas y eso ha tenido consecuencias medioambientales muy grandes. Cada uno tiene que ser consciente de que hábitos tiene y de si son sostenibles o no a largo plazo. Esto requiere tiempo y cada uno lo tienen que ir interiorizándolo a su ritmo para lograr hacer un cambio”.

España es el cuarto país de la Unión Europea con mayor demanda de plásticos, según un informe de Greenpeace. Su uso es un problema asociado a los modos de consumo, ya que la mayoría se emplean para envases de un solo uso. “Estamos muy mal acostumbrados, nos han facilitado demasiado las cosas y eso ha tenido consecuencias medioambientales muy grandes. Cada uno tiene que ser consciente de que hábitos tiene y de si son sostenibles o no a largo plazo. Esto requiere tiempo y cada uno lo tienen que ir interiorizándolo a su ritmo para lograr hacer un cambio”.

Pero, ¿cómo se compra en una tienda sin envases? Los clientes pueden, o bien adquirirlos en el propio establecimiento con la idea de reutilizarlos en su próxima compra, o bien traérselos de casa para limitar su huella residual. “En ese caso, se tienen que pesar siempre antes de que los rellenes para que puedan deducir la tara del envase y cobrarles únicamente por el contenido”, explican los socios.

Kombucha, pajitas de acero inoxidable, compresas de tela reutilizables, bolitas energéticas hechas a base de dátiles, productos de limpieza biodegradables… Y así podemos encontrar aquí hasta alrededor de 400 referencias que proceden de proveedores que comulgan con su filosofía. “Intentamos que nuestro producto sea lo más local posible, trabajamos con pequeños productores, pequeños emprendedores y lo traemos de lo más cerca posible. Obviamente hay productos que en España no se producen, en ese caso, buscamos cooperativas con valores sostenibles”, cuenta Alejandro Martínez.

De esta manera, el consumidor se transforma en el último eslabón de una cadena que tiene como primer y último objetivo cuidar del planeta.