¿Creyente no practicante?

Durante muchísimo tiempo he escuchado a una gran cantidad de personas que, a la hora de hablar de su fe, manifestaban abiertamente y sin anestesia que se consideraban creyentes pero no practicantes y que ese ser creyentes sin práctica religiosa es más que suficiente para tener una buena relación con Dios…sinceramente ya me he cansado de escuchar semejante frase sin sentido, y encima teniendo que esbozar una sonrisa como si tuviéramos delante a una persona coherente y profunda en sus convicciones de fe… a ver…

¿Qué piensan ustedes de ese matrimonio que dicen con su boca que están profundamente enamorados el uno del otro, y no paran de decirse que se quieren y se aman y luego no practican en la intimidad física ese amor?... que desastre de matrimonio ¿No?.

Estoy seguro que uno de los dos rápidamente dirá: "¡¡¡dime menos que me quieres… y practica algo más corazón mío¡¡¡". En el amor, en la amistad y en la fe… los amantes no practicantes no sirven para nada, y encima creo que se pierden lo mejor. Con Dios sucede lo mismo.

Un creyente no practicante, que no va a misa, que no va a la Iglesia, que no tiene trato con Dios, ni es creyente ni es na de na. Y como con los amantes... se pierde lo mejor, experimentar el abrazo de Dios que te envuelve toda el alma llenándola de amor, fuerza y paz para el camino de la vida…

Otra variante que no conduce a nada son los practicantes no creyentes, que no paran de practicar pero en realidad ni creen ni aman a quien tiene enfrente. Ni en el amor ni en la fe valen para nada esos modelos. Dios es Creyente y Practicante. Dios te ama, cree en ti aunque nadie lo haga, y quiere volcar en obras y gestos de amor lo importante que eres para Él.

Así que ya sabes, el creyente de verdad, o practica o se pierde lo mejor. Resuene en tu corazón ese piropo de amor que Dios lanza a través del Profeta Isaías: " …y es que tu vales mucho para mi y te amo… no tengas miedo porque… Yo estoy contigo".