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La Xunta amplía la Red Gallega de Medición del Brillo del Cielo para mejorar su capacidad de diagnóstico de la contaminación lumínica.

La Red Gallega de Medida del Brillo del Cielo Nocturno, dependiente de Meteogalicia, recibirá este año un importante impulso con la incorporación de una veintena de nuevos sensores que permitirán ampliar su capacidad de detección del estado luminoso de los cielos nocturnos, así como obtener un diagnótico más exacto sobre el grado de contaminación luminosa de la comunidad.

El concurso para la adquisición de estos equipos fue licitado por más de 110.000 euros por la Consellería de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda, que acaba de realizar la instalación de los cuatro primeros sensores en A Coruña, O Rosal, Meis y Antas de Ulla y en los próximos meses completará la distribución de otros 16 en los siguientes ayuntamientos: Pontevedra, Santa Comba, Cervantes, Guitiriz, Viveiro, A Mezquita, Entrimo, Laza, Arbo, Cotobade, Ordes, Carnota, Ortigueira, Camariñas y Ribeira (donde se instalarán dos, uno en Corrubedo y uno en Sálvora). Los detectores de brillo del cielo nocturno se localizan siempre en puntos estratégicos, tanto de zonas urbanas y periurbanas sometidas a fuertes emisiones de luz, como de áreas rurales y de montaña con una exposición mucho menor, y permiten recoger datos con periodicidad minutal durante las 24 horas del día. Esta información está disponible para hacer consultas en tiempo real en la web de Meteogalicia y resulta muy valiosa a la hora de conocer en cada momento el estado del brillo del cielo y detectar y valorar los posibles cambios que se puedan producir.

Hace falta recordar que la oscuridad natural del medio nocturno se ve afectada por las emisiones de luz artificial procedentes del alumbrado público y privado. Parte de la luz emitida por las fuentes luminosas se esparcen por la atmósfera, haciendo brillar el aire y provocando que el brillo del cielo nocturno se sitúe por encima de sus valores naturales característicos, con la consiguiente alteración de los parámetros ambientales que caracterizan la noche en el planeta. Estas alteraciones afectan a la salud, a las plantas y a los animales nocturnos y microorganismos.

Con la incorporación de estos 20 equipos, la Xunta reforzará su actual red de medida, compuesta inicialmente por 13 detectores y que empezó a funcionar en el año 2014 gracias a la colaboración entre Meteogalicia y el grupo de investigación en Microóptica y Sensores de Frente de Ondas de la Universidad de Santiago.

El objetivo es consolidar la actual Red Gallega de Medida del Brillo del Cielo Nocturno, que fue una de las primeras en empezar a funcionar y en la actualidad figura entre las mejores y más extensas redes públicas existentes a nivel internacional. De hecho, en España solo la Generalitat catalana tiene un sistema similar al gallego y en el conjunto de Europa la mayor parte de las redes existentes son de carácter académico y están vinculadas al ámbito universitario.

La puesta en marcha de esta Red Gallega de Medida del Brillo del Cielo facilitó también que el Parque Nacional de las Islas Atlánticas fuera reconocido en el año 2016 con el sello Starlight, un sistema de certificación internacional avalado por la Unesco en defensa de la calidad de los cielos nocturnos y del derecho general a la observación de la estrellas. De hecho, la monitorización del brillo cenital es un requisito previo para poder certificar una zona como área de observación privilegiada.

Hace falta recordar, en todo caso, que el archipiélago no es el único destino Starlight que existe en Galicia. También Pena Trevinca, en el ayuntamiento ourensano de A Veiga, cuenta desde 2015 con este sello, gracias al cual ambos espacios naturales congregan cada año a centenares de aficionados a la astronomía atraídos por las múltiples actividades de observación nocturna que se organizan y que contribuyen a promover un turismo sostenible y de calidad a su alrededor.