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Vigo, colapsado por las luces de Navidad.

Las luces de Navidad han colapsado las calles del centro de Vigo. Decenas de miles de personas disfrutan del ambiente navideño. No cabe ni un alma en las avenidas en las que se encuentran los principales atractivos.

La conjunción del puente festivo con el buen tiempo ha multiplicado la asistencia de visitantes, sobre todo del resto de Galicia, pero también de otros puntos de la península. La ciudad olívica vive un fin de semana histórico en cuanto a afluencia de visitantes, dejando pequeños a otros grandes acontecimientos como, por ejemplo, el Marisquiño o la feria de Conxemar.

Los conductores deben de armarse de paciencia para poder llegar hasta el centro ante la avalancha de vehículos. El centro urbano está bloqueado y los automóviles se mueven con mucha lentitud. Hay colas en todos los accesos a la ciudad. Los párkings públicos del entorno no pueden satisfacer toda la demanda. Un encargado del aparcamiento público de la Plaza de la Princesa señala que están llenos ya desde las dos de la tarde.

Cientos de conductores han preferido dejar sus coches aparcados lejos del centro urbano para poder acceder a la principales avenidas. Por ejemplo, en Teis. La razón es que andando se llega antes que pretendiendo hacerlo en vehículos.

El bullicio reina en las calles. Hay colas para disfrutar de todos los atractivos. Los hosteleros del mercado navideño de la Alameda no dan abasto. Media hora de espera para comprar un bocadillo de chorizo o una hamburguesa ecológica. Las cafeterías están a rebosar. El nivel de ocupación hotelera en la ciudad es del cien por cien y también es alto en los municipios de entorno.

Hay largas colas para subirse a la noria, así como también para disfrutar de otros elementos decorativos como la gran bola de luces de Urzaiz o el árbol de la Porta do Sol.

Muchos asistentes consultados reconocen que han llegado a Vigo gracias a la publicidad que han escuchado a través de las redes sociales y programas de televisión en los que ha aparecido el alcalde, Abel Caballero. «Lo vimos por la tele, escuchamos al alcalde y decidimos venir. Lo teníamos planteado desde hace más de un mes», afirma Sebastián, un padre de familia de la localidad de Meaño. Javier, vecino de Pontecaldelas, afirma que las luces de Navidad son más bonitas de lo que esperaba, «pero lo peor es encontrar sitio para aparcar».

También Carla y Isam, vecinos de Moaña, tuvieron problemas para poder dejar el coche. «Hemos esperado media hora para poder tener plaza en el párking de A Laxe». Otros como Bernard fueron más previsores, dado que reservaron por Internet una plaza en el aparcamiento de la calle Venezuela. Muchos vecinos tienen que armarse de paciencia, no acostumbrados a tanta avalancha de ciudadanos.