La abuela de la niña, antes del suceso de Logroño: "Adriana se va a inseminar para tener una hija para ella sola".

Desde hace unos años, una empresa originada en los laboratorios de la Universidad de Oxford crea seres vivos con capacidades que hasta ahora no existían en la naturaleza. Su primera criatura fue una variante del mosquito Aedes aegypti que llevaba insertado en su genoma ADN de coral marino, bacterias, moscas y polillas.

El objetivo de esas modificaciones era sencillo: crear mosquitos machos capaces de aparearse con las hembras para pasar a su descendencia una herencia genética que garantiza que ninguno de sus hijos sobrevivirá.

Así dicho puede parecer algo terrible, pero las hembras de Aedes aegypti son las responsables de transmitir enfermedades que afectan a millones de personas, como el dengue, el zika y el chikungunya. En diferentes experimentos en Brasil, los creadores de estos mosquitos diseñados para eliminar a su propia estirpe demostraron que reducen la incidencia del dengue hasta en un 90%.

La compañía, Oxitec, ya está probando en Brasil una segunda generación de mosquitos transgénicos que producen solo machos; incapaces de picar y de transmitir enfermedades. También está desarrollando una nueva variante para intentar esterilizar al mosquito que transmite la malaria, una enfermedad que sufren más de 200 millones de personas en todo el mundo y que cada año mata a más de 400.000, la mayoría niños.

Hoy se publican los resultados del primer experimento en campo abierto con otra de las creaciones de esta compañía biotecnológica. Se trata de una variante de la polilla Plutella xylostella que es una de las peores plagas agrícolas del mundo. Las larvas de este insecto se alimentan de cultivos como el brécol, el repollo o la coliflor y causan cada año pérdidas de unos 4.000 millones de euros. Lo peor de esta polilla es que se ha vuelto resistente a la mayoría de los insecticidas.

“Este insecto es el líder mundial en resistencia a los insecticidas”, explica Tony Shelton, entomólogo de la Universidad de Cornell (EE UU). “Esta es una de las peores plagas agrícolas de todo el mundo especialmente en zonas cálidas, como el sur de EE UU, Asia, incluidas China, India y Tailandia, así como España e Italia”, resalta.