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Hoy vamos hablar de las actitudes de una mujer de la que ni siquiera conocemos su nombre solo sabemos que era una mujer de SUNEM por eso se le conoce como la Sunamita.

La Sunamita aparece en el libro de Reyes capítulo 4 y dice que ella era una mujer importante, no sabemos por qué razón seria importante dentro de su pueblo Sunem, pero vemos también que era una mujer con sencillez, y de quien podemos aprender muchas buenas actitudes, como es la actitud de hospitalidad y corazon desinteresado.

En 2 de Reyes 4:8 dice "Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer. Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios."

La sunamita a pesar de ser una mujer importante era sensible al mover de Dios, dice que ella invitaba al profeta Elias a comer a su casa insistentemente, lo que significaba que había que preparar comida, la casa, disponer de alimentos y gastos para atenderlo.

En ella podemos ver que no era una mujer acomodada, sino era una mujer esforzada, cuando tenemos una actitud de hospitalidad, significa salir de nuestra zona de confort, significa incomodarnos para que otros estén cómodos, la actitud de ser hospitalarios es muy importante, porque a través de la hospitalidad no solamente acogemos a alguien, sino también podemos servir, atender, cuidar, tener paciencia y dar lo mejor de nosotros.

La actitud de ser hospitalarios también implica esfuerzo y voluntad. En e libro de 2 Reyes 4:10-11 dice "Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él. Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió.

La mujer Sunamita era una mujer esforzada y hospitalaria, sabía que Eliseo era un varón de Dios y quitó su comodidad y privacidad para hacer un sitio en su casa para que cuando el pasara por allí pudiera descansar. Cuando estamos dispuestos a obedecer la voluntad de Dios y seguir lo que el nos manda, debemos estar dispuestos a ser hospitalarios, esforzados, no buscaremos el lado mas cómodo de las cosas sino el que más le agrada a Dios.