Hazte socio de radio solidaria

Las actitudes de nuestro corazón son esos caminos que quizás algunas veces nos parecen caminos de vida pero puede ser que su fin sea de muerte como dice la palabra de Dios y hoy hablaremos de un hombre que a pesar de su juventud y de la presión que recibió y de todas las facilidades que se le dieron para actuar de una forma, el propuso en su corazón NO CONTAMINARSE y esa es una actitud que nosotros podemos imitar de la vida de el profeta Daniel.

Para saber de qué se trata esta actitud vamos a ver primero qué significa la palabra "contaminarse", contaminar es alterar la pureza de algo, pervertir o corromper siendo influenciados por otros.

Según cuenta la historia en el libro de Daniel capítulo 1, el Rey de Babilonia Nabucodonosor dijo al jefe de los eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real, muchachos en los que no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios de buen entendimiento, idóneos para estar en el palacio de rey para enseñarles la lengua de los caldeos.

Durante tres años les cuidara con la comida del rey y del mismo vino, para presentarlos ante él. Entonces de estos jóvenes dice la escritura en Daniel 1:8 "Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse."

Lo primero que vemos en la actitud de Daniel fue la determinación a no ceder a sus costumbres y a lo que él había aprendido como joven israelita, la primera cosa que hizo fue que PROPUSO EN SU CORAZÓN, cuando queremos tener una actitud que sea firme y radical en cualquier momento lo primero que debemos hacer es PROPONER EN NUESTRO CORAZÓN hacer algo de forma determinante, es una actitud que no tiene otras opciones o plan B, no existe el "por si acaso, por si no puedo o por si finalmente cedo", cuando decidimos algo en el corazón no habrá nada ni nadie que lo eche para atrás, teniendo la voluntad, la determinación y la valentía para enfrentar lo que sea.

Si vemos el tipo de contaminación, aparentemente no era nada malo, le estaban ofreciendo la comida del rey que seguro serian manjares y banquetes, no era malo el vino que el rey bebía y así deberían permanecer durante tres años, no eran cosas malas o trabajos de corrupción o algo que se viera que era incorrecto, pero Daniel sabía que aunque no era malo, no era lo que Dios había sembrado en su corazón a través de su pueblo y su familia.

Toda esta reflexión nos lleva a pensar que en este tiempo de fin de año, muchas personas cambian su vida, sus costumbres, sus deseos y hasta su forma de ser por agradar a otros, por no decir que no, por no ser excluidos o rechazados, y finalmente ceden a lo que el mundo ofrece en este tiempo.

Vivir con la actitud en el corazón de no contaminarnos es decidir desde antes, lo que vamos a hacer cuando se nos presenten cosas y cómo vamos a reaccionar para que seamos firmes y no cedamos a cualquier engaño.